La noche en Marbella resultó mágica también con Juan Ortegs y Pablo Aguado, que salieron en hombros
Por Redacción
Inolvidable y triunfal fue la corrida nocturna hoy en Marbella para la que se agotó el boletaje como no sucedía desde hace varias décadas. Y los aficionados fueron recompensados con una noche emocionante, donde los tres toreros, de corte artístico, se transformaron y consiguieron momentos bellísimos, incluso toreando de rodillas, como “Morante” -quien cortó el rabo de su segundo que lo mandó a la enfermería-, o, como Pablo Aguado, sentado en la estribo de la barrera y rematando con una soberbia estocada, alcanzado dos orejas de du primero.

La corrida desbordó la pasión en los tendidos también con el temple de terciopelo de Juan Ortega, quien cortó una oreja a cada uno de sus dos astados, ante un buen encierro de Garcigrande.

“Morante” cortó el rabo que el público exigió unánimemente no solo por su toreo expresivo y particular, sino porque después de un tremendo revolcón que sufrió en el cuarto, al salir caminando de una tanda de portentosos muletazos, el astado lo alcanzó, zarandeándolo de fea manera y, ya en la arena, con los pitones que le pasaron a un lado de la cabeza y a lo largo del cuerpo, fue otra vez embestido por el bravo animal que le descalabró, le propinó, entre muchos otros golpes, un rayón visible en el lado izquierdo de la nuca y un fuerte “chichón” y la parte derecha del mentón.

Cuando el sevillano pareció estar herido, y habría de abreviar, echó la muleta abajo, se pasó cerca y lento al toro en una tanda de derechazos soberbia que remató dejando el engaño sobre el toro en un detalle que solo “Morante”. la estocada entera le dio al juez la oportunidad de dar las orejas, pero el público quería el rabo del toro para “Morante” quien lo recibió, aunque al final, no salió en hombros como sus compañeros, debido a lo magullado que estaba.
Otra genialidad del incontenible “Morante”.




