Alguna vez te has preguntado cuánto daño puede hacer un movimiento a su país. Esto es todo lo que cambió en Venezuela desde que la revolución bolivariana estuvo en el poder.
Venezuela pasó de ser un referente petrolero y tener uno de los mayores ingresos económicos de Latinoamérica a vivir en una crisis política, económica y humanitaria sin precedentes. La transformación se aceleró durante el gobierno de Nicolás Maduro, sucesor de Hugo Chávez, y ha dejado al país con altos niveles de represión, migración masiva y colapso institucional.
Venezuela casi en la cima
Hasta finales de la década de 1990, Venezuela era un país petrolero relativamente estable comparado con las naciones vecinas; se encontraba entre los principales exportadores a nivel mundial. Los problemas estructurales que enfrentaba eran una alta dependencia del crudo y las desigualdades sociales, pero sus instituciones democráticas funcionaban con normalidad.
El declive de la nación inició cuando Hugo Chávez (1999-2013) tomó el poder del país con un golpe de Estado para derrocar al gobierno de Carlos Andrés Pérez y, una vez puesto como presidente, se reeligió tres veces consecutivas, siendo así Venezuela gobernada durante años por el Movimiento V República.
Bajo su mando se ampliaron programas sociales financiados por los altos precios del petróleo, lo que inicialmente redujo la pobreza y mejoró el acceso a servicios básicos. Sin embargo, estas políticas se basaron en un gasto masivo sin ahorro, dependían casi exclusivamente de los ingresos petroleros y comenzaron a erosionar la eficiencia institucional y fiscal del Estado.
La dictadura de Nicolás Maduro
En 2013, Chávez presentó problemas de salud que le impedían continuar al frente de Venezuela. Ante eso, fue elegido Nicolás Maduro para suplantarlo en la presidencia. Desde sus primeros días tuvo que enfrentar una caída abrupta de los precios del petróleo y una economía que empezaba a colapsar.
A partir de entonces, el Gobierno fue intensificando su control sobre el aparato estatal, las fuerzas de seguridad, el sistema electoral y el poder judicial, debilitando progresivamente la separación de poderes y los mecanismos democráticos. Esto también le permitió a Maduro reelegirse tres veces seguidas, siguiendo los pasos de Chávez.
Organismos internacionales han documentado cómo Venezuela se transformó en un Estado de represión sistemática. La Misión de Determinación de Hechos de la ONU y la OEA han señalado patrones de ejecuciones extrajudiciales, torturas y desapariciones forzadas vinculadas a la represión de disidencia política.
La organización Foro Penal, especializada en seguimiento de derechos civiles, ha registrado miles de detenciones políticas en la última década y un uso cada vez más común de tribunales militares para juzgar civiles.
Venezuela en crisis multidimensional
A la captura de Maduro, Venezuela presenta un colapso político y humanitario que combina represión, migración masiva y deterioro económico:
- Ejecuciones extrajudiciales: más de 10,000, según cifras difundidas por organismos independientes.
- Detenciones políticas: más de 17,000 documentadas, muchas sin debido proceso.
- Desapariciones forzadas: miles de casos que reflejan tácticas de intimidación.
- Tortura: más de 1,600 víctimas reportadas.
- Presos políticos: alrededor de 2,000, según ONGs.
- Muertes violentas: más de 333,000 en el marco de violencia generalizada.
A estas cifras se les suman los más de 8 millones de venezolanos que tuvieron que huir de su país, creando la mayor crisis migratoria de la historia reciente en Latinoamérica.
Repercusiones sociales y económicas
La crisis no solo se expresa en la violencia política, sino también en la vida diaria de millones de venezolanos:
- Pobreza extrema: niveles elevados de ciudadanos sin ingresos suficientes para cubrir las necesidades básicas.
- Escasez de alimentos y medicinas: persistentes y generalizadas, con controles de precios y restricciones al mercado que impiden la normalización.
- Colapso institucional: debilitamiento de los mecanismos de justicia, control parlamentario y autonomía de poderes.
¿Qué pasará ahora con Venezuela?
Tras la detención de Nicolás Maduro por el Gobierno de Estados Unidos, Venezuela entra a una nueva fase, dando fin a más de una década de control autoritario. Sin embargo, permanecerá bajo el régimen chavista.
La nueva presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta del régimen, asumió el control del poder ejecutivo, consolidando la continuidad del aparato chavista y del control institucional heredado. Su llegada al mando fue presentada como una “sucesión constitucional”, aunque sin reconocimiento pleno de amplios sectores de la comunidad internacional ni de la oposición venezolana.
A esto se le suma que Estados Unidos ha incrementado su protagonismo en el tablero venezolano, advirtiendo que tomará el control del petróleo del país por “tiempo indefinido”.
Mientras tanto, organismos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la ONU advierten que, pese a la caída de Maduro, las estructuras de represión, persecución política y control social siguen activas, lo que mantiene a Venezuela lejos de una normalización democrática.
Hasta el momento, el país se encuentra atrapado en una transición inconclusa, la permanencia del chavismo, pero con un nuevo líder político y la creciente influencia externa de Estados Unidos en la definición de su futuro. Sin duda, el régimen de Nicolás Maduro convirtió a Venezuela en uno de los casos más sonados y graves de la decadencia política y humanitaria a nivel mundial del siglo XXI.



