Arrancar el 2026 recorriendo Zitara Residencial deja algo claro desde el primer minuto: aquí no se está construyendo por ocurrencia. Aquí hay planeación, método y una lectura precisa de lo que hoy exige el mercado inmobiliario residencial en Aguascalientes.
En este inicio de año conocí el Edificio Alberca, una de las centrales deportivas que forman parte del nuevo modelo de casas club de Zitara. Y vale decirlo sin rodeos: este concepto no se parece a lo que tradicionalmente se ha hecho en clubes residenciales del país.
Mientras muchos desarrollos siguen apostando por una sola casa club que intenta resolverlo todo —y termina resolviendo poco—, en Zitara se tomó una decisión más compleja, pero mucho más inteligente: crear centrales deportivas especializadas por disciplina. Pádel, natación, gimnasio, tenis y golf cuentan —o contarán— con espacios propios, diseñados específicamente para su dinámica y su comunidad.
El Edificio Alberca, con más de 880 metros cuadrados, no es una obra decorativa ni una amenidad de relleno. Es un edificio inteligente, con infraestructura que no siempre se ve, pero que se disfruta todos los días: cableado estructural, circuito cerrado de televisión, sonorización, aire acondicionado de alta eficiencia y un diseño enfocado en la experiencia del usuario, no solo en la estética.
Aquí, los nadadores no llegan únicamente a entrenar y retirarse. Cuentan con áreas de convivencia antes y después de la actividad, algo que en muchos clubes simplemente no existe o se improvisa. La diferencia está en entender que el deporte también genera comunidad, permanencia y valor.
Este edificio integra además un gimnasio que arranca en esta primera etapa, con equipamiento planeado y selección de marcas de alto nivel. No es una promesa futura ni un render atractivo: es una ejecución en proceso dentro del segundo año de desarrollo del proyecto.

Zitara inicia su segundo año de desarrollo con avances en infraestructura deportiva
Zitara entra a su año dos de construcción con avances concretos: primer coto habitacional concluido, canchas de pádel en operación, desarrollo del campo de golf y la consolidación de sus primeras centrales deportivas. Aquí no se está vendiendo expectativa; se está mostrando avance real.
Después de recorrer el desarrollo, el mensaje es claro: Zitara ya no es un proyecto a futuro. Es un desarrollo residencial que avanza con orden, visión y una apuesta clara por la plusvalía, en un entorno donde muchos siguen improvisando.



