Emanuelle Sánchez Nájera (PRD) y Fernando Alférez (Morena) llevan la pelea en el Congreso a JLMNoticias. ¡Se dijeron de todo!
En una entrevista exclusiva en JLMNoticias, el diputado Emanuelle Sánchez Nájera (PRD) y el legislador Fernando Alférez (Morena) explicaron lo ocurrido en el Congreso el día de ayer, donde se escucha que Sánchez Nájera dice: “Te voy a dar otra chinga” en plena discusión en tribuna, mientras que el legislador lo acusa de perder la mesura, recurrir al insulto y degradar el ejercicio parlamentario.
Durante el programa, los diputados defendieron su postura, intercambiaron nuevas acusaciones y dejaron ver que el fondo del conflicto llegaba hasta una disputa política más amplia sobre el papel de Morena en Aguascalientes, el veto de la gobernadora al impuesto a plataformas digitales y el nivel del debate dentro del Poder Legislativo.
Las “incongruencias” de Morena como detonante
De acuerdo con Emanuel Sánchez Nájera, el enfrentamiento con Fernando Alférez no comenzó ayer, sino que arrastra varios episodios previos en tribuna, señalando que “habría que seguir la historia completa desde el inicio”.
El legislador explicó que ya han tenido varios “encontronazos” en la tribuna. Principalmente, por los “posicionamientos indefendibles de Morena”, tema que desató la pelea el día de ayer.
El día de ayer, en una de las discusiones en tribuna, pues ocurrió algo similar. Se suben a dar posicionamientos. Yo igual subo a decirles que, pues reconozco que en este caso en lo particular de su votación. Morena había sido congruente”.
Después de esto, el legislador aprovechó para remarcar también las “incongruencias” entre lo que respalda a nivel federal y lo que cuestiona en lo local. Según su versión, ahí fue cuando Alférez lo retó a volver a inscribirse para debatirle, a lo que respondió:
Que no era su contentillo y que yo le podría poner otra chinga”.
El propio diputado aceptó haber usado esas palabras y hasta ofreció disculpas anticipadas al auditorio por la expresión. Sin embargo, sostuvo que no se trató de una agresión gratuita, sino de una respuesta dentro de una confrontación política.
Sánchez Nájera aseguró que lo que lo respalda “es la razón” y volvió a cargar contra los morenistas en Aguascalientes, a la que calificó como “una pifia”, “una burla” y “una mancha” frente al discurso que presume la propia Presidencia de la República.
Una reacción de niños ante falta de argumentos
Fernando Alférez no se quedó callado. En entrevista, respondió que el comentario de Emanuel Sánchez Nájera no le sorprendió y sostuvo que el perredista actúa como “representante popular de un partido que está muerto”, un papel que no le corresponde.
Y que lo más sorprendente es que Emanuel Sánchez Nájera se convierta en la práctica en un vocero oficioso de una bancada parlamentaria aliada exactamente con el PRD. Pero luego él se encarga de hacerles el trabajo sucio. No hay una sola voz que surja del Partido Acción Nacional que haga el trabajo que Emanuel Sánchez Nájera realiza”.
Para el legislador morenista, el problema no fue solo la frase altisonante, sino que un integrante de la mesa directiva, y más aún su vicepresidente, cayera en la descalificación personal en lugar de sostener el debate con razones.
Cayó en la trampa de la falta de argumentos y recurrió al insulto para referirse a mi persona”, dijo Fernando Alférez.
Alférez sostuvo que la palabra en política debe servir para persuadir, construir acuerdos y defender ideas, no para humillar al adversario. En su versión, el episodio mostró debilidad argumentativa, falta de temple y una forma de hacer política que termina por trivializar asuntos que sí son de fondo.
Eso revela una profunda debilidad en la comprensión del ejercicio democrático”.
También intentó bajar el volumen al pleito personal y regresarlo al terreno legislativo. Dijo que lo verdaderamente importante era lo que se discutía ese día en el Congreso: el nombramiento del titular del Órgano Superior de Fiscalización y, sobre todo, el veto de la gobernadora al decreto vinculado con el cobro de un impuesto a plataformas digitales.
Yo celebré el veto de la gobernadora y advertí, como los demás compañeros, que teníamos razón. ¿Por qué? Porque legislamos en Aguascalientes. Luego Emanuel sale diciendo que si ya se hizo en la Ciudad de México, en fin, una serie de posicionamientos que él, en el ejercicio de su libertad, realizó.
Y eso fue, a fin de cuentas, el fondo del asunto. Más allá de eso, el ataque personal no me interesa, tampoco quiero que el debate se trivialice y que realmente los temas importantes queden relegados a esta circunstancia a la que yo no le considero mayor atención”.
Aguascalientes como punto de pelea entre los diputados
Aunque el escándalo estalló por la frase de “otra chinga”, en realidad el debate entre los diputados tenía detrás una disputa política más profunda. Sánchez Nájera acusó a Morena de actuar con doble discurso. Dijo que en el ámbito federal respalda ciertas medidas, pero en Aguascalientes adopta una postura distinta solo por conveniencia política.
Según explicó, él reclamó a Morena haber sido “congruente” únicamente en esa votación específica, pero les reprochó una cadena de inconsistencias en su conducta política local. Para el perredista, esa contradicción fue parte del motivo que provocó la reacción.
Porque siempre se quedan sin argumentos. Porque siempre han sido exhibidos”, señala Nájera.
Por su parte, el diputado morenista defendió su postura y sostuvo que sí expuso argumentos de fondo durante el debate. Rechazó que se tratara solo de una confrontación personal y afirmó que él cuestionó con claridad varios puntos, entre ellos la ampliación de periodos en cargos públicos y el uso político que, a su juicio, se hace desde otras fuerzas legislativas para atacar a Morena.
Sánchez Nájera sostuvo que Alférez se la pasó descalificando en vez de responder con seriedad. Incluso aseguró que, en una intervención de cuatro minutos, más de tres los dedicó a atacarlo personalmente.
Se dedicó a insultar y a decir todo esto que tú estabas escuchando; no tiene ningún argumento”, reclamó Sánchez Nájera, señalando además que en otras ocasiones Alférez se sale “de sus casillas” y le ha llegado a llamar “estúpido”.
Y lo hace durante la intervención que yo tengo, porque no tolera que públicamente se exhiba la forma en cómo ellos hacen política”.
No es “estúpido”, pero sí una “chimoltrufia refinada”: Alférez
La entrevista subió de tono todavía más cuando Fernando Alférez intentó explicar que varias expresiones suyas no debían tomarse como insultos, sino como descripciones políticas.
Negó haber llamado “estúpido” a Emanuel Sánchez Nájera en ese momento y dijo que en realidad utilizó palabras como “testaferro” y “prestidigitador discursivo” para retratar la conducta política del legislador.
No lo ofendí, lo describí”, sostuvo Fernando Alférez.
Luego remató con una comparación que volvió a encender el intercambio, al señalar que Sánchez Nájera “parece la chimoltrufia, pero más refinada, más sofisticada”.
Esa frase dejó claro que, lejos de apagarse, el conflicto pasó del recinto legislativo al terreno mediático, con ambos diputados aferrados a exhibirse mutuamente.
Más que una “víctima”, una persona sin autocontrol
Lejos de recular, Emanuel Sánchez Nájera cerró endureciendo todavía más su postura. Aseguró que Alférez intenta presentarse como víctima, pero que constantemente interrumpe, grita y descalifica cuando no tolera que se le señalen contradicciones. Incluso afirmó que no es la primera vez que recibe expresiones ofensivas del diputado morenista durante sesiones o intervenciones.
Sánchez Nájera insistió en que los debates con Morena se vuelven previsibles porque, según él, terminan sin argumentos sólidos y con acusaciones repetidas sobre supuestas alianzas o vocerías.
Se lo vuelvo y se lo sostengo. Lo puedo hacer en el Congreso, lo puedo hacer en mi comunicación, lo puedo hacer en cualquier lugar, porque es tan chiquita la argumentación que tiene que es muy fácil de denunciar”, lanzó Emanuel Sánchez Nájera.
Con esa declaración, el legislador dejó claro que no piensa retirar el fondo de sus dichos, aunque el tono ya haya provocado una nueva sacudida política en el Congreso local.



