Noelia Castillo gana juicio y recibe la eutanasia. Médicos explican el procedimiento al que fue sometida
Después de un año y medio de juicios, la joven española Noelia Castillo Ramos, de 25 años, murió este jueves 26 de marzo tras recibir la eutanasia en una residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en Barcelona, luego de que el Tribunal de Instancia de Barcelona rechazara frenar el procedimiento solicitado por su propio padre, quien pedía atención psiquiátrica para su hija.
Un procedimiento de menos de 30 minutos
De acuerdo con especialistas, el procedimiento, que se aplicó bajo supervisión médica, duró menos de 30 minutos y siguió un protocolo estricto que sigue pasos definidos y controlados, diseñado para evitar cualquier tipo de sufrimiento.
El vicepresidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente, Fernando Olalla, explicó momentos antes que:
Ella no va a sufrir nada”.
De acuerdo con el protocolo aplicado, el procedimiento de la eutanasia contempló 3 fases médicas en la administración progresiva de varios fármacos por vía intravenosa. Primero, con sedación mediante midazolam para relajar al paciente. El objetivo es eliminar ansiedad, tensión y miedo.
Después, anestesia con propofol. Estos inducen un estado de inconsciencia total. En esta fase, la persona ya no percibe dolor ni estímulos externos. Seguido, se administraron fármacos que profundizan la pérdida de conciencia hasta llevar al paciente a un estado similar al coma.
Finalmente, un bloqueante neuromuscular que detiene la respiración. El resultado es una muerte progresiva, sin dolor y bajo control médico.
Aunque en algunos casos el procedimiento puede durar alrededor de 15 minutos, en este caso el proceso completo no superó los 30 minutos desde la primera administración de fármacos hasta el fallecimiento. Especialistas señalan que la duración puede variar dependiendo de factores clínicos, pero el objetivo siempre es el mismo: evitar sufrimiento.
Miles, incluyendo su padre, en contra de esta decisión
El padre, apoyado por la organización Abogados Cristianos, intentó frenar el proceso argumentando que su hija no cumplía con los requisitos de sufrimiento extremo. Incluso, promovieron recursos legales de último momento para obligar a que fuera sometida a tratamiento psicológico antes de autorizar su muerte asistida.
A pesar de ello, el proceso de muerte asistida fue autorizado tras la negativa del Tribunal de Instancia de Barcelona de conceder medidas cautelares solicitadas por el padre de la joven, quien insistía en que su hija requería atención psiquiátrica, no la eutanasia.
Sin embargo, las resoluciones judiciales fueron contundentes: la joven tiene plena capacidad para decidir y cuenta con el aval de especialistas y autoridades sanitarias de la Generalitat de Cataluña.
La Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC), el órgano de la Generalitat que supervisa las peticiones de ayuda a morir, constató que Noelia presentaba una situación clínica “no recuperable” que le producía “una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante”. Es decir, cumplía los requisitos de la ley para recibir la prestación.
El caso incluso llegó al Tribunal Supremo y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ambos coincidiendo en no frenar el procedimiento.
Desde el entorno familiar, la madre fijó postura:
No estamos de acuerdo con ella, pero estamos con ella. Yo quiero que ella viva, pero voy a respetarlo todo”.
Hoy, la asociación ultrareligiosa Abogados Cristianos, encargada de hacer campañas para hacer reflexionar a la joven parapléjica para que cambiara de opinión, al ver que no logró su cometido, compartió a través de X que Noelia había muerto.
Ya se ha ejecutado la eutanasia a Noelia. Pedimos oraciones por su alma y su familia. Descanse en paz”.
Una muerte asistida sin testigos
Noelia pidió que el procedimiento se realizara en su habitación, considerada su “zona de confort”, y sin la presencia de familiares, incluidos sus padres, en el momento final.
Les he dicho a la familia que están invitados a venir a despedirse, pero no cuando me vayan a poner la inyección. No quiero a nadie dentro, no quiero que me vean cerrando los ojos”, manifestó.
Horas antes, convivió con sus padres y otros familiares como sus abuelos, pero dejó claro que no quería ser vista en el momento en que cerrara los ojos. Su intención era mantener el control hasta el final.
Una vida llena de desgracias
El caso también está marcado por un contexto delicado en donde Noelia vivió en silla de ruedas, con dolor constante y antecedentes personales que incluyen un intento de suicidio tras sufrir agresiones sexuales.
En octubre de 2022, poco después de haber sido víctima de una violación múltiple, intentó suicidarse arrojándose de un quinto piso de un edificio. Fue entonces cuando quedó parapléjica y solicitó la eutanasia.
Además, durante el proceso legal, se revelaron episodios controvertidos, como la supuesta intervención de terceros que intentaron hacerla firmar documentos en contra de su voluntad. Aun así, las autoridades sanitarias y judiciales validaron su decisión de acceder a la eutanasia.
Incrementan los casos de eutanasia en España
De acuerdo con datos del Ministerio de Sanidad, desde la entrada en vigor de la ley en 2021, el número de solicitudes de eutanasia ha crecido de forma constante.
- 2,432 solicitudes entre 2021 y 2024
- 426 casos realizados solo en 2024
- 1,034 eutanasias aplicadas hasta mediados de 2025
La mayoría de los pacientes que la han solicitado presentan enfermedades neurológicas y oncológicas graves.
Por su parte, organizaciones a favor de la eutanasia han señalado que este caso marca un antes y un después tanto en el mundo de la medicina como en el de los tribunales. La lucha de más de 600 días de Noelia pone sobre la mesa la forma en que los jueces influyen en decisiones médicas ante este tipo de solicitudes, aunque hayan sido denegadas.



