Termina la segunda audiencia de Nicolás Maduro y su esposa. Su abogado denuncia abuso de poder en contra de sus clientes y ya no tener fondos para continuar con el juicio.
El juez encargado del proceso contra el exlíder de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, descartó este jueves desestimar los cargos por narcoterrorismo contra el matrimonio, aunque cuestionó la vigencia de las sanciones que impiden a los acusados costear su defensa con fondos venezolanos.
En esta segunda audiencia celebrada en Nueva York tras su captura en Caracas el pasado 3 de enero, se vio a un Maduro visiblemente más delgado y con el cabello más canoso.
Entró en la sala, en la planta 26 de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, sonriente y dio los “buenos días” a su equipo legal, algo que también hizo su esposa, pero con un semblante más serio.
Durante el resto de la audiencia, ambos permanecieron en silencio y se vio a Maduro tomar notas.
Maduro mostró una ligera cojera, al igual que hace dos meses, y vestía el uniforme reglamentario de recluso: pantalones y una camiseta de manga corta de color caqui sobre otra camiseta de color naranja.
Maduro “ya no es una amenaza” para Estados Unidos
El juez Alvin Hellerstein, de 92 años, anotó en varias ocasiones que este es un “caso único” y se mostró crítico con la postura de la Fiscalía, que sostiene que el Ejecutivo debe mantener la facultad de usar las sanciones como herramienta de política exterior.
“El acusado está aquí. Flores está aquí. Ya no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional“, afirmó el magistrado, subrayando que la situación política ha cambiado, debido a que Washington mantiene ahora contactos con el Gobierno interino de Delcy Rodríguez.
Maduro ya no tiene para pagar a sus abogados
La defensa de Nicolás Maduro argumentó que el Gobierno de EE.UU. está vulnerando la Sexta Enmienda de la Constitución. Señala que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) revocó las licencias que permitirían usar activos del Estado venezolano para sufragar sus honorarios, lo que dejaría a los acusados en una situación de indefensión al no poder elegir libremente a sus representantes.
A pesar de estas declaraciones, Hellerstein fue tajante al rechazar la desestimación de la causa —como pide la Fiscalía— calificándola como una medida “demasiado seria”.
El juez prometió emitir una decisión oficial sobre si ordenará a la Administración de Donald Trump permitir el acceso a los fondos para la defensa, pero aclaró que el proceso judicial seguirá su curso independientemente del método de pago.
También se habló en la audiencia sobre la petición de la Fiscalía de prohibir a los acusados compartir material probatorio con coacusados prófugos, entre ellos el aún ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, y el hijo de Nicolás Maduro Guerra.
Hellerstein no dio una decisión final sobre este asunto, pero anotó que no es lo mismo “hablar” que “compartir”.
Cambio de juez si el caso se extiende
Los expertos estiman que el juicio formal no comenzará hasta dentro de uno o dos años, momento en el que el juez tendría 94 años.
Según The New York Times, el magistrado fue visto quedándose dormido durante un juicio el año pasado, lo que ha despertado dudas sobre su capacidad para conducir un proceso que se prevé largo y de extrema complejidad técnica.
Hoy Hellerstein tenía la voz quebrada, se vio forzado a parar en alguna ocasión para tomar agua, tuvo lapsus y tanto la defensa como la Fiscalía le pidieron que se repitiese por no poder oír o entender lo que decía.
Cargos que se le atribuyen al matrimonio
Nicolás Maduro enfrenta 4 cargos, incluyendo conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína. Por su parte, su esposa, Cilia Flores, está acusada de delitos relacionados con la conspiración de tráfico de drogas y posesión de armas.
Ambos se declararon “no culpables” el pasado enero, ocasión en la que Maduro se autodefinió como un “prisionero de guerra“.
Este jueves, los abogados volvieron a expresar preocupación por la salud de Flores, quien sigue pendiente de un ecocardiograma. En su primera audiencia, la defensa ya había reportado lesiones en las costillas de la exprimera dama tras ser detenida. Acusaron a los oficiales de usar fuerza desmedida en su contra, causando daños físicos.
Caos en las afueras del Tribunal
Desde las primeras horas del día, a las afueras del Tribunal se concentraron dos grupos de manifestantes. Mismos que protagonizaron enfrentamientos y momentos de tensión a lo largo del día.
El primer grupo, compuesto en su mayoría por estadounidenses, fue convocado tres horas antes del inicio previsto de la sesión; exigía la liberación del expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, bajo el argumento de que su detención fue “ilegal”. Portaban carteles en apoyo al matrimonio y se dedicaron a corear consignas a favor del dirigente, todas en inglés.
El segundo grupo, compuesto por venezolanos, llegó justo antes de que comenzara la sesión. Ellos pedían justicia para su país. De acuerdo con testimonios, esto se logrará cuando se le dé una condena tanto a Nicolás Maduro como a su esposa.
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Con información de EFE



