Por Memo Leal
Cronista Taurino de JLMNoticias
Morante de la Puebla ha puesto hoy, de cabeza, la Real Maestranza de Caballería en Sevilla en su segunda actuación de este año el del súbito regreso a los ruedos, con esa genialidad de su toreo, colocar banderillas, lo que muy pocas veces hace, pero no sólo eso, sino que uno de los pares lo cuajó citando sentado en la que ahora es la silla más codiciada del toreo, no sólo físicamente, sino sentimentalmente.

Y, por si fuera poco, fue aquello tan contundente, terminó con una salida en hombros sincera del público a Morante sin haber cortado una oreja. Lo querían sacar por la Puerta del Príncipe que sólo se abre cuando se han cortado tres orejas. La autoridad no dejó y hubo un forcejeo ahí entre los aficionados jóvenes para poder hacerlo.

Finalmente desistieron y lo sacaron en hombros por la Puerta Principal, que también sólo se abre cuando se han conseguido dos orejas.

Pero Morante lo logró sin ningún trofeo.
“Ha sido una faena inédita, en la que no sólo en las banderillas, sino en muchos muletazos nos hizo vibrar, ponernos de pie y cada que remataba, las ovaciones eran ensordecedoras. Fuimos privilegiados de poder presenciar lo que nos regaló Morante que regresó en su mejor versión. Una tarde de esas pocas, muy pocas que hay en el toreo”, contó, vía telefónica, desde la propia plaza de Sevilla, el ganadero, empresario y apoderado mexicano Juan Pablo Corona, quien, sentado en una barrera de primera fila en la Real Maestranza fue uno de los aficionados que abarrotó la capacidad del emblemático escenario.

Tras haber lanceado con variedad, pulcritud, recreando siglos de toreo en sus lances rescatados del pasado, José Antonio pidió las banderillas para conseguir un primer par al cuarteo, perfecto.

Luego el segundo tuvo exposición, pero en el tercero pidió una silla y el ganadero Marcos Núñez, le mandó una de esas muy típicas de madera, en la que el de la Puebla se sentó y así citó al astado para ejecutar un cuarteo extraordinario; uno de los palos trasero, y el otro contrario, es decir del lado izquierdo del animal, pero en esta ocasión, la colocación era lo de menos, lo que se vivió fue mágico.

Y como la silla seguía ahí en el tercio, decidió José Antonio volver a sentarse para iniciar con tres portentosos muletazos su faena que después tuvo el temple, la clase y calidad propias del diestro sevillano.
Una faena corta porque el astado no dio para más, que rubricó con dos pinchazos, una media estocada y algunos descabellos, privando la concesión de un rabo, que, sin duda había ganado.
Dos vueltas al ruedo le hicieron dar, y querían una tercera, pero lo de Morante, que en su primero había cumplido decoroso, y pese a un revolcón, se ha vuelto a poner en boca de todo el mundo.
El triunfador de la tarde con la única oreja que se cortó es el madrileño Víctor Hernández quien vendrá próximamente a México a torear en la feria de San Marcos en Aguascalientes. Lo hizo en el tercero, y luego al sexto, que duró muy poco le hizo una faena corta pero adecuada bien rematada con la espada. Hubo petición de oreja que no se concedió.
Juan Ortega fue el otro torero derrochó clase y calidad ante dos astados de Álvaro Núñez que tuvieron poco fondo.




