Un legado cultural que cumple seis décadas
Aguascalientes celebra uno de sus símbolos culturales más representativos: el Ferial, que en este 2026 conmemora 60 años de historia, consolidándose como una de las expresiones artísticas más importantes del estado. Bajo el título “El Ferial de mi vida”, esta edición propone un recorrido por seis décadas de identidad, tradición y memoria colectiva, evocadas a través de la danza, la música y la narrativa escénica.
La propuesta de este año toma como hilo conductor los recuerdos de la abuela Estela, un personaje que permite reconstruir, desde la nostalgia, los momentos más significativos que han dado forma a esta tradición. Así, el espectáculo no solo celebra su permanencia en el tiempo, sino que también reafirma su papel como un reflejo vivo de la historia de Aguascalientes.

El origen: una idea que nació en las aulas
El Ferial tiene sus raíces en la visión de dos impulsores de la cultura local: los maestros Víctor Sandoval y Ladislao Juárez. Fue en un salón de clases donde ambos imaginaron un proyecto que permitiera mostrar el talento que se formaba en la Casa de la Cultura.
Ese esfuerzo se materializó en 1966, cuando el espectáculo se presentó por primera vez en el Palacio de Gobierno. Desde su debut, la respuesta del público fue contundente. El interés creció año con año, posicionando al Ferial como una de las manifestaciones culturales más queridas por la población.
Lo que inició como una propuesta académica se transformó rápidamente en un referente artístico que trascendió generaciones, consolidando un espacio donde el arte local encontró proyección y reconocimiento.
Evolución y consolidación de un ícono cultural
Con el paso del tiempo, el Ferial no solo creció en popularidad, sino también en infraestructura y alcance. El espectáculo recorrió distintos escenarios emblemáticos de Aguascalientes, como la Plaza de Toros San Marcos y el Teatro Morelos, adaptándose a nuevas etapas y públicos.
Finalmente, encontró su sede definitiva en el Teatro Aguascalientes, donde hoy se presenta como una producción de gran formato que reúne talento multidisciplinario y una propuesta escénica de alto nivel.
Esta evolución ha permitido que el Ferial se mantenga vigente, integrando nuevas generaciones de artistas y renovando constantemente su narrativa, sin perder su esencia: contar la historia de Aguascalientes desde sus propias raíces.
Un escenario que cuenta la historia de su gente
A lo largo de seis décadas, el Ferial ha trascendido su carácter de espectáculo para convertirse en un espacio de identidad. Cada coreografía, cada pieza musical y cada cuadro escénico funcionan como fragmentos de una narrativa mayor que retrata la vida, las tradiciones y la evolución social del estado.
En este sentido, el Ferial no solo entretiene, sino que también educa y preserva la memoria colectiva. Es un punto de encuentro entre generaciones, donde el pasado y el presente dialogan a través del arte.
La edición “El Ferial de mi vida” refuerza esta visión, apostando por una narrativa íntima y emocional que conecta con el público desde la experiencia personal, pero que al mismo tiempo representa una historia compartida.
“El alma del Ferial”: un símbolo que trasciende el escenario
Uno de los momentos más significativos del espectáculo ocurre al final de cada función. Lejos de representar un cierre, se convierte en un instante de reafirmación cultural con la interpretación de “El Pregonero”, composición emblemática de Ladislao Juárez Ponce.
Esta pieza, considerada el alma del Ferial, va más allá de lo musical. Su melodía se ha convertido en un símbolo de pertenencia que acompaña a generaciones de hidrocálidos, evocando emociones y reforzando el vínculo con su identidad.
Cada interpretación representa un eco que permanece en la memoria colectiva, recordando que el Ferial no es solo un evento, sino una experiencia que deja huella.

Un legado que vive en su gente
El Ferial no termina cuando baja el telón. Su esencia permanece en quienes han formado parte de su historia: artistas, músicos, bailarines, creadores y espectadores.
Es un patrimonio cultural que vive en la memoria de quienes lo han disfrutado y en el compromiso de quienes lo mantienen vigente. En cada edición, el Ferial se renueva, pero también se reafirma como un símbolo de orgullo para Aguascalientes.
A 60 años de su primera presentación, “El Ferial de mi vida” no solo celebra su pasado, sino que proyecta su futuro, demostrando que la cultura es un elemento vivo que evoluciona con su gente, pero que nunca pierde su raíz.




