Felicidades papá, el abrazo que también llega cuando hay ausencia

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Felicidades papá, el abrazo que también llega cuando hay ausencia

El Día del Padre llega para muchas familias como fiesta, como abrazo y como celebración. Pero para otras, este día también se vive desde la memoria, la nostalgia y esa pregunta que pesa: ¿dónde estás?

Porque no todos los padres están sentados a la mesa. No todos ocupan la silla que se mira de reojo. No todos llegan temprano. Y aun así, para muchos hijos, el amor sigue ahí, firme, aunque la ausencia duela.

El Día del Padre también se vive desde la memoria

Hay padres que ya no están porque la vida los llamó a otro destino. Hay otros que están, pero se pierden entre el trabajo, las preocupaciones y los silencios que no siempre comparten.

Esa también es una forma de ausencia.

No siempre la ausencia significa partir del todo. A veces se nota en la espera. En ese pequeño que aguarda la llegada tardía de su padre después del trabajo. En la familia que celebra, pero también extraña. En el recuerdo que se acomoda en la mesa, aunque nadie lo pueda ver.

El Día del Padre no solo es para quienes reciben regalos, abrazos o palabras de cariño. También es para quienes viven en el corazón de sus hijos a través de la memoria.

Los papás presentes y los que se extrañan

A los padres que están presentes y han sabido estar, felicidades. Por cada instante compartido. Por cada gesto. Por cada abrazo. Por cada palabra que acompaña y sostiene.

Pero también hay que decirlo: hay padres que, siendo padres, deciden no serlo. Y aun así, hay hijos que los esperan. Hay recuerdos que no se borran. Hay amor que no se cancela, aunque la ausencia marque.

La paternidad no siempre se vive de la misma manera. A veces está en la presencia diaria. Otras, en el recuerdo. En la silla vacía. En la nostalgia. En la pregunta que vuelve cada año.

Un vínculo que permanece

Que esta celebración alcance a todos: a quienes acompañan con su presencia y a quienes son extrañados desde la ausencia.

Porque ser padre no termina en una fecha. No se reduce a una felicitación. No se queda solo en una celebración.

La paternidad, en cualquiera de sus formas, sigue siendo un vínculo eterno.

¡Feliz Día del Padre!

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