Aguascalientes se hunde entre socavones: años de negligencia, obras inconclusas y ausencia total de autoridad han convertido a la capital hidrocálida en un terreno frágil y peligroso. Desde el socavón abierto hace dos años en Ojo de Agua, donde un policía perdió la vida, hasta las enormes zanjas en la colonia Héroes y el crucero de José H. Escobedo que siguen sin reparar, la ciudad enfrenta una amenaza constante que pone en riesgo viviendas, calles y la vida diaria de sus habitantes. Cada lluvia se convierte en un recordatorio de que la tragedia sigue en curso.
Los socavones en Aguascalientes se han convertido en una amenaza constante. Hundimientos ignorados, obras inconclusas y lentitud institucional ponen en riesgo viviendas, calles y la seguridad de las personas.
En colonias como Ojo de Agua, Héroes y Santa Anita, la tragedia se repite mientras la autoridad parece permanecer ausente ante los socavones.
OJO DE AGUA: “TRAGEDIA EN CURSO” Y LA AUTORIDAD INMÓVIL ANTE SOCAVONES
Las cintas de precaución que alguna vez acordonaron el área intransitable del socavón en el cruce de Ayuntamiento y la calle Michoacán, en la colonia Ojo de Agua, hoy lucen desteñidas y fragmentadas.
Hace dos años fueron señal de advertencia en socavones donde el peligro fue inevitable: un policía perdió la vida al caer en el pozo que, hasta hoy, sigue abierto.
Aquel 24 de julio de 2024, la autoridad llegó y resguardó el área. Nunca regresó. Hoy el socavón es un vestigio ignorado por todos e invisible para las autoridades, que durante 730 días se han debatido entre intenciones millonarias y estudios técnicos que no concluyen.
Mientras tanto, la tragedia sigue en curso: un árbol con raíces expuestas al borde de la oquedad, hundimientos de tierra en el perímetro del respiradero y una zanja de enormes dimensiones donde no se ha colocado una sola piedra para repararla. El riesgo por socavones no fue escuchado.

Lo que lastima ya no sorprende
En Ojo de Agua, la vida cotidiana transcurre entre heridas normalizadas. Los vecinos recuerdan que en la cancha donde hoy solo hay un hundimiento de aguas negras se jugaba fútbol y básquetbol; el domo fue lugar de encuentro para jóvenes y niños que acudían al catecismo.
Hoy, el único indicio de su presencia son los enormes peluches entre la basura acumulada: un oso gigante y un Pokémon.
La gente ya no reclama ante los socavones; eligió el silencio. Insistir sería inútil ante una autoridad que ha decidido permanecer inmóvil.

LA COLONIA HÉROES: MEMORIAS Y DETERIORO
La colonia Héroes —con estadio, proyectos culturales y escuelas— ha sido un punto de encuentro de memorias y aspiraciones para los hidrocálidos.
Las pésimas condiciones de sus calles en la actualidad y un enorme socavón surgido de la “nada” han deteriorado el paisaje de uno de los sectores más antiguos de la ciudad, donde incluso el patrimonio familiar está en riesgo.

En la calle Agustín Melgar no solo se ha formado un socavón; también “la banqueta está muy afectada, ayer con poca lluvia se caían pedazos”, relata a JLMNoticias la joven Montserrat, mientras trabaja como estilista sobre el cabello de su cliente. La encargada de la farmacia, vecinos y transeúntes coinciden: es un desastre.
Hace dos semanas llegaron máquinas a trabajar, aunque lo hicieron a destiempo en un problema que comenzó hace meses. Montserrat y los vecinos han sido informados de que la obra tardará al menos 60 días.

El ruido de la maquinaria sacude los negocios, mientras el internet va y viene. Han escuchado que esta obra es la solución, aunque el problema pudiera ser mayor. Una pequeña oquedad pasó a ser una zanja de enormes dimensiones y podría estar afectando viviendas y banquetas.
Los rumores crecen ante la ausencia de una autoridad que dé certezas. Al alcalde Leo Montañez nadie lo ha visto, tampoco al que debería supervisar. Los obreros dicen que trabajan “a marchas forzadas” de 9 a.m. a 7 p.m. Para una afectación de esta naturaleza no se puede dedicar solamente un horario de oficina.

Hay desconfianza; pudiera ser un problema que amerite un análisis de fondo y estudios, recomiendan los vecinos.
El estacionamiento, por ahora, no existe en la calle Agustín Melgar y es complicado transitar por las calles cerradas. Montserrat celebra, entre risas, que el gran socavón esté ayudando a que la zona no se inunde: “ayer parecía cascada”.
Luego advierte: “Nos ha ayudado con las lluvias, pero se está deslavando mucho y las casas de enfrente corren riesgo. Los vecinos ya pusieron señalamientos”.
JOSÉ H. ESCOBEDO, YA OBRA ETERNA
La madrugada del 3 de junio, las lluvias torrenciales que inundaron Aguascalientes dañaron la caja de un caimán en el crucero de José H. Escobedo y Primer Anillo, en el fraccionamiento Lomas de Santa Anita.
El exceso de agua, por las lluvias de ese día, reventó una tubería y, a su vez, la loza en la zona.
Veinticuatro días después, el 27 de junio, el municipio informó en un comunicado la afectación, los detalles técnicos de la obra y las instituciones involucradas, como Protección Civil, INAGUA, SOPMA y MIAA.
Cuatro instituciones en torno a un problema que hoy sigue sin resolverse. No hay trabajos visibles en curso, solo maquinaria detenida.
La misma percepción tienen quienes viven y trabajan alrededor de la zona. Verónica Garduño, testigo de lo ocurrido y trabajadora en un negocio contiguo al socavón, lo expresa con claridad:
-¿Crees que está muy lenta la obra?
– Sí, vienen un ratito en la mañana, nada más. A estas horas ya no hay nadie. De día no se ve mucho movimiento de trabajadores.
– ¿Y de noche? Porque dicen que hay trabajo nocturno.
– No, tampoco. Nosotros cerramos a las diez y no se ve nadie nunca. Que ya se apure la obra, por favor.

Verónica, como quienes hacen su vida cotidiana en la ‘zona cero’, considera que mientras la obra no esté concluida, transitar es un riesgo.
La zona no está acordonada, el terreno aún debe compactarse y dar paso al pavimento hidráulico. Hasta ahora, la autoridad no ha presentado un informe detallado sobre los daños en instalaciones y estructuras subterráneas, tampoco ha indicado un término para la finalización de los trabajos.

No son solo grietas. Los socavones son un problema latente para Aguascalientes; ahora lo son también sus autoridades, que han desestimado el sentido de urgencia y la necesidad de atención de un terreno frágil que cada tormenta recordará que la tragedia sigue en curso.



