El alcohol, las apuestas y otros factores del Mundial han disparado las cifras de violencia doméstica en varios puntos del país
La eliminación de México del Mundial a manos de Inglaterra dejó imágenes de frustración que rápidamente se hicieron virales. Mientras algunos usuarios tomaron con humor los vídeos de aficionados golpeando sus televisores, especialistas y organismos advirtieron que este tipo de reacciones también reflejan un problema que suele agravarse durante los grandes eventos deportivos: la violencia doméstica.
Partidos de futbol como disparador inicial
Aunque el futbol no provoca la violencia, sí puede coincidir con factores que incrementan el riesgo dentro de los hogares, especialmente durante partidos de alta tensión emocional. Cada Mundial reúne a millones de personas frente a una pantalla para apoyar a su selección. Sin embargo, detrás de la celebración también existe un fenómeno que ha sido analizado por especialistas: el incremento de casos de violencia familiar durante las jornadas mundialistas.
De acuerdo con UNICEF, las competencias deportivas de gran magnitud pueden combinar varios factores de riesgo, como el consumo excesivo de alcohol, la presión económica derivada de apuestas, la intensidad emocional que generan los encuentros y ciertos patrones sociales relacionados con la masculinidad y la forma en que algunas personas reaccionan ante la derrota o la victoria.
Esto significa que el problema no está en el deporte, sino en circunstancias que pueden intensificar conductas violentas cuando estas ya existen dentro del hogar.
Con victoria o sin ella, hay violencia
Los datos recopilados por la organización de la ONU muestran que el comportamiento de algunos agresores no depende únicamente del resultado del partido.
En Inglaterra, una investigación encontró que los casos de violencia doméstica aumentaron 26% cuando el equipo del agresor ganó o empató, mientras que el incremento llegó a 38% cuando perdió. Los resultados evidencian que la tensión emocional puede traducirse en agresiones sin importar el desenlace deportivo.
Otro estudio citado por el organismo internacional señala que, durante los días de partido, los incidentes relacionados con el consumo de alcohol crecieron hasta 47% en comparación con una jornada habitual.
Las investigaciones también detectaron un patrón importante: mientras se desarrolla el encuentro, los reportes pueden disminuir momentáneamente; sin embargo, comienzan a incrementarse una vez que termina el partido y alcanzan su punto más alto entre 10 y 12 horas después del silbatazo inicial.
La violencia doméstica puede estar en todos lados
La UNICEF recordó que ninguna celebración deportiva debe poner en riesgo la seguridad o la integridad de mujeres, niñas, niños y adolescentes. También destacó la importancia de que familiares, amistades, vecinos y comunidades permanezcan atentos ante posibles señales de violencia doméstica, ya que muchas víctimas no pueden pedir ayuda de manera directa.
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Con información de El Universal


