Nora Ruvalcaba: “El narco ya está en Aguascalientes; no va a llegar conmigo”

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En entrevista exclusiva con José Luis Morales, Nora Ruvalcaba, la nueva coordinadora estatal de Defensa de la Transformación y de la Soberanía Nacional responde las tres acusaciones que esta mañana dominaron los WhatsApp locales: que vuelve a perder, que abre la puerta al crimen organizado y que entran los Monreal. Ganó la encuesta interna de Morena —cinco acreditados de unos 18 registrados— y confirma alianza con PT y Verde rumbo a 2027.

Nora Ruvalcaba Gámez aterrizó de madrugada. El martes 25 de agosto la dirigencia nacional de Morena la presentó en el World Trade Center de la Ciudad de México como la primera de tres “corcholatas” estatales —junto con Pablo Gutiérrez Lazarus, en Campeche, y Rosa María Bayardo, en Colima—. El miércoles, a las 2:40 de la mañana, ya estaba otra vez en Aguascalientes. Horas después, Nora Ruvalcaba se sentó en los estudios de JLMNoticias. Antes que el resto de los medios locales. Con el destape nacional todavía caliente y con los teléfonos del noticiario llenos de mensajes.

El cargo que recibió Nora Ruvalcaba no se llama candidatura. Se llama Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación y de la Soberanía Nacional. El pueblo, los periódicos, Joaquín López-Dóriga y buena parte de la oposición ya lo leen como el paso previo a la boleta de 2027. Ella lo admite solo como “aproximación”: el proceso electoral formal ni siquiera ha iniciado —el INE lo calendarizó a partir del 10 de septiembre— y, dice, pedir el voto ahora sería proselitismo. Lo que hará, sostiene, es informar, concientizar y organizar.

Esa frontera —entre coordinación e inicio de campaña— es el primer campo de batalla político de la temporada. El segundo está en la calle y en los WhatsApp. Esta mañana, JLMNoticias convocó al auditorio. Fifís y chairos, morenistas y antimorenistas. De ese monitoreo salieron tres frases que se repitieron hasta convertirse en común denominador. Se las preguntamos todas.

El destape: cinco de dieciocho, números en reserva

La mecánica interna, reconstruida por la propia Ruvalcaba, fue esta: se registraron alrededor de 18 personas. Solo cinco acreditaron la documentación completa y fueron medidas en encuesta. Nora Ruvalcaba ganó a los otros cuatro. Los números no se hicieron públicos. Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, ha dicho que los resultados se entregan únicamente a quienes acreditaron requisitos, y que el partido valorará al final del proceso si publica listas y cifras. El argumento: se trata de un proceso interno y hay que “blindarlo jurídica y políticamente”.

En el acto del WTC la acompañaron Salma Luévano, de Morena, y Genny López, del Partido Verde, quienes también compitieron. Arturo Escobar, coordinador de alianzas del Verde, adelantó que su partido se suma a la coordinadora y trabajará “para mostrar una cara muy competitiva hacia 2027”.

El Partido del Trabajo no acudió a la ceremonia en la capital, un dato que los medios nacionales registraron. En el estudio, Ruvalcaba afirmó que la coalición Sigamos Haciendo Historia se mantiene a nivel nacional y que quiere aterrizarla en Aguascalientes: unidad con PT y Verde, y apertura a sectores que no militan.

Detrás vienen las siguientes capas del mismo procedimiento: convocatorias para coordinaciones municipales y distritales federales, y —si no se mueve la fecha— distritales locales en noviembre. “Es un partido amplio: aquí se inscribe todo el que quiera, pertenezca o no a nuestro movimiento”, dijo. Quien quede al frente, insistió, será quien resulte mejor evaluado.

Nora Ruvalcaba: Quién es y por qué esta es su cuarta carrera

Nora Ruvalcaba Nació el 8 de agosto de 1967 en Pabellón de Arteaga. Se formó en la Escuela Normal Rural Cañada Honda, se especializó en Ciencias Sociales en la Normal Superior y se tituló como licenciada en Derecho, con énfasis en Derecho Constitucional, por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Durante 33 años fue maestra de secundaria —Historia, Geografía, Formación Cívica— en escuelas técnicas del Estado. Esa biografía no es adorno: es el relato con el que su movimiento la presenta cada vez que busca el Palacio de Gobierno.

La vida partidista empezó en 1997 en el PRD. Fue presidenta municipal del comité en la capital, secretaria general estatal, presidenta del Comité Directivo Estatal, regidora del Ayuntamiento de Aguascalientes (2002-2004) y diputada local (2007-2010). En 2010 contendió por primera vez a la gubernatura, con las siglas del Sol Azteca; ganó el priista Carlos Lozano de la Torre. En 2012 dejó el PRD y fue de las fundadoras de Morena en la entidad: primera presidenta estatal, de 2012 a 2015.

Volvió Nora Ruvalcaba a la boleta en 2016, ya con Morena; ganó el panista Martín Orozco. En 2022 fue de nuevo abanderada y quedó en segundo lugar, con 33.69 por ciento de los votos, frente a Teresa Jiménez, del PAN, hoy gobernadora. En 2024 llegó al Senado por primera minoría, en la fórmula de Sigamos Haciendo Historia. El 22 de junio de 2026 pidió licencia para inscribirse en el proceso interno. En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador fue delegada de Programas para el Desarrollo en Aguascalientes (2021-2022) y subsecretaria de Educación Media Superior de la SEP (2022-2024).

La prensa nacional resumió el nombramiento con una frase que ella misma no esquivó en el estudio: la cuarta es la vencida de la maestra. Aguascalientes lleva una década de gobiernos panistas. Morena no ha ganado nunca la gubernatura. Ese es el dato duro sobre el que giran tanto la esperanza de su movimiento como el escepticismo de sus críticos.

Lo que hará —y lo que dice que no hará— una coordinadora

Joaquín López-Dóriga lo formuló en Grupo Fórmula con la sequedad que lo caracteriza: no cuál coordinadora; eso ya es campaña. Nora Ruvalcaba respondió con un inventario de tareas y una distinción jurídica que repetirá durante meses.

“Vamos a seguir en la plaza pública organizando asambleas en defensa de la soberanía nacional. Ahora, en septiembre, vamos a sumar el informe de actividades de la Presidenta. Vamos a estar difundiendo y defendiendo los logros de la Cuarta Transformación. Vamos a seguir tocando puertas, entregando el periódico Regeneración y registrando simpatizantes.”

Eso, dijo, es “una campaña de información”. No pedir voto. No prometer. No presentarse como candidata. El proselitismo, en su definición, empieza cuando se llama al sufragio o cuando uno se exhibe como si ya fuera abanderado. Hasta que arranque el proceso electoral, el ganador de la encuesta es coordinador; “en su momento se convertirá en otra figura”.

Hay una segunda capa de trabajo, menos simbólica: construir consenso con PT y Verde, y salir de la estructura de partidos hacia empresarios, constructores, médicos, maestros, enfermeras, agricultores, ganaderos, cultura y deporte. El objetivo declarado no es solo sumar militantes. Es, en su vocabulario, “concientización”: que la gente a la que “no le importa la política” acepte que las decisiones públicas la benefician o la perjudican igual.

Para sostener que no viola la ley, apeló a la historia larga de su movimiento. Tres transformaciones del país, dijo, llegaron por la vía armada. Desde que conoció a López Obrador le quedó claro que esta tenía que ser pacífica: “la revolución de las conciencias”. Recordó las voces de 2006 que hablaban de tomar el aeropuerto, las carreteras, de bloquear y saquear. “No podíamos hacerlo de esa manera”. Por eso, afirma, lleva años en foros —antes de ser senadora, siendo senadora y con licencia— y por eso no considera que sus asambleas de plaza pública sean actos anticipados.

El contraste es político, no solo legal. Movimiento Ciudadano ya acusó a Morena de fraude a la ley por revelar “opciones para gobernar” antes del arranque formal. La oposición local y nacional usará esa tesis. El oficialismo usará la tesis inversa: informar no es pedir voto. El árbitro electoral, cuando abra el proceso, tendrá que decir dónde está la raya. Mientras tanto, la coordinadora ya tiene itinerario de septiembre: informe de Sheinbaum, Regeneración bajo el brazo, puertas y plazas.

Pregunta dura 1: “La perdedora otra vez”

El primer bloque de WhatsApp no habló de corrupción personal. JLMNoticias lo subrayó antes de preguntar: en ninguno de los mensajes, ni el más hostil, apareció “ratera”, “narca” o “mafiosa”. Lo que sí apareció, una y otra vez, fue el historial. Tres boletas. Tres derrotas. Lo mismo de siempre.

Nora Ruvalcaba no negó el cargo. Lo abrazó.

“Para los que dicen ‘lo mismo’, les concedo razón. Porque es el mismo proyecto. Son los mismos ideales, los mismos principios y los mismos anhelos que no hemos podido concretar en Aguascalientes. Qué bueno que no he cambiado de trinchera. La derrota es el germen de la victoria.”

Su tesis de competitividad tiene tres patas. La primera es identitaria: no ha zigzagueado. En el PRD, contó, los mismos que la detestaban la ponían al frente en las elecciones porque ganaba debates y sí iba a territorio. La segunda es de coalición: ahora salen tres partidos juntos y quieren que Sigamos Haciendo Historia aterrice en el Estado. La tercera es de desgaste ajeno: un gobierno estatal y municipal, dijo, que no satisface demandas básicas —obra pública, servicios, salud, educación— y un Estado “terriblemente endeudado”.

Citó cifras de la propia encuesta interna —no pública— que, según ella, no solo midió aspirantes. Teresa Jiménez aparecería con una calificación de 6.5; la presidenta Claudia Sheinbaum, con 6.9. Sobre el rumbo del gobierno de Aguascalientes: 40 por ciento lo considera correcto y 41 por ciento, incorrecto. Sobre interés en la política: 40 por ciento, mucho o poco; 43 por ciento, poco o nada. Esos, dijo, son “los grandes retos”: empatar, interesar, sumar. “Estamos muy parejos. Siento que en esta ocasión el resultado será diferente”.

Los números, hay que decirlo, no pueden verificarse: Morena no soltó la encuesta. Quedan como declaración de la coordinadora. Lo que sí es verificable es el piso histórico: 33.69 por ciento en 2022 es el techo que Morena ha tocado en una gubernatura local. Para ganar en 2027 necesita romperlo. Ella sostiene que las condiciones “están dadas” por el crecimiento de su movimiento y por “el decrecimiento del PRIAN”.

Pregunta dura 2: “Si votan por Nora, entra el narco”

La segunda oleada de mensajes fue más dura y más abstracta. No acusaban a Nora Ruvalcaba . Acusaban a “la tribu”. Zacatecas, Sinaloa, Tamaulipas. Rubén Rocha Moya, el gobernador sinaloense con licencia cuyo choque con la Presidenta —ella lo calificó de impertinente— obligó al propio movimiento a pintar una raya. La fórmula del miedo, condensada: votar por Nora es abrir la puerta a una pandilla de morenistas metidos con el narco.

La respuesta de Nora Ruvalcaba fue la frase que titula esta nota, y no la pronunció como metáfora.

“De veras, ¿creen que el narco no está en Aguascalientes y Morena no gobierna? El narco ya está en Aguascalientes. Yo lo he dicho: llegó desde el PRI y se mantuvo y creció con el PAN, porque llegó recientemente otro cártel, y eso lo saben los aguascalentenses.”

Garantizó que Morena “no tiene nexos con el crimen organizado”. Relató la línea que, según ella, pintó López Obrador al no recibir a nadie en Palacio y no pactar, “como se hacía antes y como se hace en Aguascalientes, en donde prácticamente se dejan determinados territorios para un cártel o para otro”. El PRI y el PAN, afirmó, convivieron con ellos, “les recibieron moches” y les permitieron crecer. “Eso es algo de lo que ya data incluso hasta en las series de Netflix”.

Después invirtió el mapa. ¿Por qué comparar con Zacatecas —preguntó— cuando Aguascalientes también es vecino de Guanajuato, que junto con Chihuahua concentra los mayores índices de homicidios dolosos y de actividad criminal y ambas son gobernadas por el PAN? Primera puntualización, dijo: “no es que se les abra la puerta; ya están ahí”. Segunda: de las personas por las que ella responde en el movimiento local, “no tenemos ningún pacto, ni los conocemos”.

El diagnóstico de seguridad que ofreció Nora Ruvalcaba distingue dos Aguascalientes: el “tranquilo” de hace pocos años y el de las balaceras recientes, que atribuyó a “la incursión de un nuevo cártel” y a videos de violencia que antes se veían en otras entidades. Preguntada de forma directa si sacarían al Cártel Jalisco Nueva Generación de la Feria y del Palenque, no prometió un operativo con fecha. Prometió combate: “No pueden gobernar, no pueden empoderarse de los espacios públicos, no pueden estar extorsionando” a la construcción y al comercio. El método, dijo, es investigación e inteligencia, “de la mano de la Presidenta”.

Sobre el miedo a que “abajo de Nora Ruvalcaba ” lleguen la corrupción y el narco —el caso Andy, las visas, “el robadero” que el auditorio ya menciona por su nombre—, respondió con agenda social, no con organigrama de seguridad. Dos pendientes de Aguascalientes, enumeró: la pensión para personas con discapacidad de 30 a 64 años, de la que “se dice que ya se firmó el convenio” pero falta depositarlo y consignarlo en el presupuesto; y el derecho a la salud con expediente clínico portable, que Sheinbaum impulsa en otras entidades. Sumó vivienda convertida en derecho constitucional, salario que no baje de la inflación y reducción de jornada, logros de su paso por el Senado. “Primero, para que pierdan el miedo. Segundo, para que vean no lo que decimos nosotros: lo dice el INEGI, lo dice ya hasta el Banco Mundial”.

Es la línea argumental clásica de la 4T en estados que no gobierna: el crimen ya estaba; la oposición pactó; la narrativa de “narcogobierno” es guerra sucia y granjas de bots; los datos de seguridad hay que leerlos cada lunes. El auditorio que escribió a JLMNoticias no preguntaba por la teoría. Preguntaba si, el día que ella llegue a Palacio, empiezan las balaceras. Su respuesta textual: “De ninguna manera”.

Pregunta dura 3: “Van a entrar los Monreal”

La tercera frase del monitoreo fue de apellido. Si entra Nora Ruvalcaba , entran los Monreal. Si entran los Monreal, entra el Zacatecas de David Monreal: negocios y, otra vez, narco. La pregunta fue seca. La respuesta, más seca todavía.

—No sé si tenga relación con ellos.

—Ninguna.

Nora Ruvalcaba se deslindó del “grupo” y se afilió a un “equipo”. El referente de casi tres décadas, dijo, fue López Obrador. Cuando él se retiró, “fui de las primeras en apoyar a la doctora Claudia Sheinbaum Pardo”. Evocó reuniones en las que Sheinbaum representaba al Valle de México y ella a Aguascalientes. “La conozco, la apoyo, la impulso, la reconozco, la admiro, como casi siete de cada diez habitantes de Aguascalientes”.

El término “corcholata”, que AMLO popularizó y que hoy la prensa nacional volvió a usar para Aguascalientes, Campeche y Colima, no le molesta. Es “un término político”. Lo que cambió, explicó Nora Ruvalcaba , es el método: en la sucesión presidencial hubo acuerdos entre todos los contendientes; ahora “es una encuesta la que define si vas o no vas”, y quien no resulte favorecido puede inscribirse en otro proceso. Lo que las une, dijo, son las actividades que ya hacen y las que siguen.

Lo que está en juego en Aguascalientes

Detrás de las tres preguntas hay un solo dilema electoral. Morena necesita demostrar que puede ganar un estado blanco, industrial, de clase media y de tradición panista, sin que el electorado traduzca esa victoria como importación de la violencia de la región. Nora Ruvalcaba necesita demostrar que la cuarta boleta no es reiteración, sino cierre de un ciclo. El PAN necesita que el miedo a “la tribu” pese más que el desgaste de una década en el gobierno. Y el INE, más temprano que tarde, necesitará decir si una coordinadora que arma asambleas, reparte Regeneración y defiende el informe presidencial está informando o está haciendo campaña.

Mientras esa disputa se acomoda, la nueva coordinadora ya tiene calendario. Plazas. Informe de septiembre. Unidad con aliados. Búsqueda de empresarios y gremios. Coordinaciones municipales y distritales en puerta. Un Estado que ella describe como endeudado, con servicios cortos y con un empate técnico en la percepción del rumbo. Y una promesa que el auditorio local va a cobrarle palabra por palabra: que el crimen que —según Nora Ruvalcaba— ya habita Aguascalientes no va a gobernar la Feria, el Palenque ni las obras.

Antes de la pausa de las nueve, José Luis Morales le dijo que en JLMNoticias la escuchan igual en el Campestre que en Villas y en el municipio más pobre del mapa. Le pidió un mensaje a ese pueblo cruzado. Nora Ruvalcaba agradeció a quienes la midieron en la encuesta y, a los demás, les ofreció cercanía, oído y “quitarnos los miedos” para “transitar juntos por un mejor Aguascalientes”.

El miedo, esta mañana, tenía nombre y apellido. Nora Ruvalcaba eligió no esquivarlo. El resto, de aquí a 2027, no se resuelve en un estudio de radio. Se resuelve en las plazas que promete llenar y en los números que, por ahora, su partido guarda bajo llave.

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