Las víctimas del 11-S siguen creciendo después de décadas. Las autoridades confirman que Nueva York no era apto para vivir después del atentado
- Un minuto de silencio para estas víctimas del 11-S
- Los 170 mil papeles que la ciudad guardó durante 25 años
- Una nube de humo tóxica sobre todo el Bajo Manhattan
- Más muertes que en el propio atentado
- El alto costo a pagar por salvar vidas
- Una muerte segura después del 11-S: Testimonios familiares
- Un vacío sin llenar para los rescatistas del 11-S

El 11 de septiembre de 2001 no terminó cuando cayeron las Torres Gemelas. Un cuarto de siglo después, las autoridades de Nueva York han puesto sobre la mesa lo que durante décadas se negó. El aire de la Zona Cero era tóxico, causando que miles de personas enfermaran y 25 años después sigan teniendo problemas de salud, todo porque en su momento dijeron que podían respirar sin miedo.
Ha pasado un cuarto de siglo desde el 11 de septiembre de 2001, cuando la paz de nuestra Nación fue destrozada por terroristas
— José Luis Morales (@JLMNoticias) September 11, 2026
25 años después de los atentados, hay imágenes que siguen siendo difíciles de mirar #Alguienlotienequedecir #JLMNoticias #Aguascalientes https://t.co/CwJ1qyk22V pic.twitter.com/8SCCFM5vZU
Un minuto de silencio para estas víctimas del 11-S

La conmemoración de 2026 ha incorporado un séptimo minuto de silencio en Ground Zero, alrededor de las 12:30, después de las seis campanadas tradicionales. Ese silencio extra no honra a quienes murieron el día de los atentados, sino a quienes fallecieron años después por enfermedades ligadas al polvo, el humo y los escombros.
Con este gesto, las autoridades aceptan que el 11-S tiene una segunda lista de víctimas, más lenta, más invisible y todavía en actualización.
Estados Unidos conmemora el 25 Aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que causaron casi 3,000 muertos y un antes y un después en la historia reciente del mundo.
— José Luis Morales (@JLMNoticias) September 11, 2026
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Los 170 mil papeles que la ciudad guardó durante 25 años

En los días previos al aniversario, el Ayuntamiento de Nueva York, bajo el alcalde Zohran Mamdani, hizo públicos más de 170 mil páginas de documentos hallados el año anterior en 68 cajas. La publicación responde a un litigio impulsado por el grupo 9/11 Health Watch y se presenta como un ejercicio de transparencia después de cuatro administraciones que, según los demandantes, retuvieron información sobre lo que la ciudad sabía, cuándo lo supo y cómo actuó para limitar su responsabilidad.
Los registros incluyen informes de calidad del aire, intercambios entre funcionarios, datos de contaminación y el llamado memorando Harding, de octubre de 2001. En ese texto, un asesor advirtió al entonces vicealcalde Robert Harding, durante la administración de Rudolph Giuliani, que los avisos sanitarios que empujaron a la gente a volver prematuramente al Bajo Manhattan podían desembocar en decenas de miles de demandas por exposición tóxica o daño emocional. La cifra que circula en esos papeles llega a 35 mil posibles reclamaciones.
Benjamin Chevat, director de 9/11 Health Watch, declaró que durante 25 años se ocultó al público, al Congreso y al propio Ayuntamiento lo que la ciudad conocía sobre los químicos tóxicos en el Bajo Manhattan y el oeste de Brooklyn, mientras el mensaje oficial repetía que el aire era “seguro y aceptable”.
Mamdani, al presentar los documentos, fue igual de directo.
La gente enfermó porque los líderes en los que confiaba les mintieron”.
La desclasificación de esta información puede facilitar reclamaciones ante el Fondo de Compensación para Víctimas del 11-S y reforzar la inscripción en el programa federal de salud.
Una nube de humo tóxica sobre todo el Bajo Manhattan
El colapso de las Torres Gemelas no solo destruyó acero y hormigón. Generó una nube de polvo descrita por investigadores como una mezcla letal. El hormigón pulverizado fue capaz de provocar silicosis, amianto, plomo, mercurio, dioxinas, hidrocarburos aromáticos policíclicos, sílice cristalina, cadmio y fibras de vidrio.
El amianto apareció “prácticamente en todas partes” donde se hicieron pruebas cerca de la Zona Cero. Por su parte, los incendios siguieron ardiendo durante meses y liberaron contaminantes a una escala inédita.
Funcionarios municipales y federales, incluida la Agencia de Protección Ambiental (EPA) bajo Christine Todd Whitman, afirmaron en los días posteriores que el aire era seguro. Whitman se disculpó años más tarde, argumentando que la agencia actuó con la información disponible. Los documentos ahora públicos contradicen esta versión.
Elizabeth Cascio, técnica de emergencias médicas del Departamento de Bomberos, recordó que en su momento, al bajar del autobús en el World Trade Center, sintió que debía contener la respiración. Las partículas le entraban por la nariz y la boca.
Esto no puede ser bueno”, pensó.
Más muertes que en el propio atentado

De acuerdo con autoridades sanitarias y el propio alcalde, han muerto más personas por enfermedades relacionadas con la exposición a la Zona Cero que las que fallecieron el día de los atentados en el World Trade Center. La última cifra actualizada sitúa en más de 9 mil 400 las muertes posteriores ligadas a esa exposición. El 11 de septiembre de 2001 dejó 2.977 muertos en Estados Unidos, la mayoría en Nueva York.
El Programa de Salud del World Trade Center, creado a partir de la Ley James Zadroga de 2010 y extendido hasta 2090, ofrece seguimiento y tratamiento gratuito a socorristas y supervivientes, incluidos los del Pentágono y Shanksville. Hasta junio de 2026 había más de 154 mil personas inscritas: más de 95 mil socorristas y menos de 60 mil supervivientes.
En esa misma fecha, más de 57 mil inscritos habían sido diagnosticados con cáncer y se certificaron más de 7 mil nuevas afecciones entre socorristas. Hasta marzo de 2024, casi 7 mil personas del programa habían fallecido.
Alrededor de 400 mil personas que vivían o trabajaban cerca de las Torres Gemelas reúnen requisitos para ser consideradas supervivientes. El cáncer de piel y el de próstata figuran entre las enfermedades más frecuentes, pero el catálogo incluye vejiga, cerebro, mama, estómago, lengua, linfoma no Hodgkin, síndrome mielodisplásico, glioblastoma, sarcoidosis, asma, EPOC, reflujo, apnea del sueño, sinusitis crónica, depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático.

El alto costo a pagar por salvar vidas

En el Departamento de Bomberos de Nueva York, el impacto es mayor. Según datos difundidos en el entorno del 25 aniversario, 4 mil 257 miembros del FDNY han sido diagnosticados con cáncer y 12 mil 161 presentan al menos una enfermedad atribuida a las toxinas del World Trade Center.
Hay 10 mil 562 certificados por afecciones físicas y 4 mil 496 por problemas de salud mental. Más de 600 bomberos han muerto por enfermedades relacionadas con el 11-S. Un millar convive con más de un tipo de cáncer.
25 años son mucho tiempo, pero no hay uno solo en el que no lo recuerde”, señala Joe Conzo, entonces técnico de emergencias médicas y uno de los miembros del Departamento de Bomberos diagnosticados con cáncer de hígado en 2019 y después con cáncer de páncreas.
Michael O’Connell, que trabajó en la zona, cuenta que al principio nadie pensaba que aquello iba a ser “malo en el futuro”. Luego vio a compañeros con cáncer. En 2007 le diagnosticaron sarcoidosis. Fue entonces cuando entendió que la mayoría no se libra. Historias parecidas recorren a policías, agentes de emergencias, trabajadores de limpieza, empleados de oficinas y vecinos de Chinatown.






Una muerte segura después del 11-S: Testimonios familiares
Familias como las de Bridget Gormley, activista sanitaria víctima del 11-S, cuyo padre, bombero del FDNY, falleció a causa de un cáncer relacionado con los atentados terroristas del 11 de septiembre, han descrito como una validación tardía por parte de las autoridades el asegurar que el aire era tóxico hace 25 años.
James Betso, agente de policía, murió de cáncer cerebral en 2015. Su hija Leah afirma que el nuevo reconocimiento en la ceremonia significa que la historia de su padre forma parte, por fin, del relato completo del 11 de septiembre.
Enorme video de la Policía de Nueva York, en homenaje a los rescatistas y primeros respondientes tras los atentados terroristas ocurrido hace 25 años#Alguienlotienequedecir #JLMNoticias #Aguascalientes
— José Luis Morales (@JLMNoticias) September 11, 2026
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Evelyn Betso, exesposa del agente, recuerda la mañana hermosa, los uniformes, la sensación de que lo peor había pasado. Después llegó el “no me siento bien” y el dolor de ver a las hijas mirarlo enfermo.
Durante años, el relato oficial del atentado se concentró en quienes no volvieron a casa el 11 de septiembre tras el ataque. Para las familias de los bomberos, rescatistas, trabajadores de la zona y que vivían cerca, la pérdida llegó después, con un diagnóstico, una quimioterapia o una llamada del hospital.
Un vacío sin llenar para los rescatistas del 11-S

Ivonne Sánchez describe otra herida, la de quienes buscaron entre escombros y nunca encontraron a todos. Señala que cada vez que entra a un museo o asiste a la ceremonia, siente una pesadez, como si las voces dijeran “no nos encontraste”.
Thomas Wilson, que dedicó cientos de horas a Ground Zero y Fresh Kills, resume el deseo imposible de muchos rescatistas: hallar un anillo de bodas, un objeto mínimo que permita cerrar el capítulo.


