Prohibir shorts y faldas no frena acoso, solamente revictimiza a las estudiantes: Cultivando Género

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Prohibir shorts y faldas cortas a las estudiantes no resolverá los problemas de acoso y hostigamiento sexual dentro de las escuelas, advirtió la activista Angélica Contreras, representante de la organización Cultivando Género, luego de la inconformidad manifestada por estudiantes del Bachillerato de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (BACHUAA) ante las restricciones para portar determinadas prendas de vestir. Señaló que prohibir faldas o shorts constituye una medida que no atiende la raíz del problema y puede representar una forma de revictimización.

Al respecto, comentó que este tipo de medidas terminan por responsabilizar a las víctimas por la violencia que pudieran sufrir: “Es sorprendente que en pleno 2026 sigamos escuchando que la alternativa ante el acoso y el hostigamiento sexual es la prohibición de la falda”.

Refirió que las acciones deberían estar enfocadas en prevenir y sancionar las conductas de quienes ejercen violencia, y no en la ropa que utilizan las estudiantes. “La solución a esta grave problemática va a ser solamente el no ponerse o no usar una falda o un short, pues entonces al final culpas a quien usa la prenda y no estás entonces poniendo el centro en cuál es la conducta que estamos realmente queriendo sancionar, porque puedes ponerte pantalón, puedes ponerte una falda hasta los tobillos, y la práctica del acoso y violencia sexual va a seguir persistiendo”.

Angélica Contreras manifestó que las instituciones educativas deben fortalecer sus protocolos de atención, garantizar acompañamiento para quienes denuncien y desarrollar campañas permanentes de sensibilización, educación e información, con el objetivo de convertir a las escuelas en verdaderos espacios libres de violencia.

Asimismo, criticó que la prohibición de determinadas prendas sea utilizada como una especie de “curita” ante una problemática mucho más compleja, refiriendo que resulta más sencillo imponer restricciones en la vestimenta que invertir en capacitación, prevención y áreas especializadas capaces de atender los casos de acoso y hostigamiento.

“La escuela tiene que ser un espacio de formación, no un lugar donde se les prohíba utilizar una prenda. Una escuela que enseña desde la prohibición no está cumpliendo con su rol de educación”, concluyó la representante de la organización

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