AMLO entregó permisos de extracción a la empresa del presunto líder de “La Barredora”. El material acabó en el Tren Maya y destruyó ecosistemas en Tabasco
Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) revela que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dio dos permisos de extracción de grava y piedra a la empresa Aspasur, ligada a la familia Bermúdez Requena. Esa familia es la misma del exsecretario de Seguridad de Tabasco Hernán Bermúdez Requena, señalado como presunto líder del grupo criminal La Barredora.
La empresa extrae material a orillas de los ríos dañados Tacotalpa y Samaria, en Tabasco. Según el reportaje, parte de esa grava y de ese balasto se usó en obras grandes, entre ellas el Tren Maya y el Tren Interoceánico.
Siguen conociéndose los escándalos del gobierno de López Obrador!!
— José Luis Morales (@JLMNoticias) September 21, 2026
Mexicanos contra la Corrupción reveló que una empresa ligada a Hernán Bermúdez tiene dos permisos mineros para extraer grava y balasto como el colocado en las vías del Tren Maya!pic.twitter.com/hbLXvTOOuO
¿Quién es Hernán Bermúdez Requena?
Fue secretario de Seguridad de Tabasco. Las autoridades lo señalan como presunto líder de La Barredora, grupo ligado al CJNG. Lo detuvieron en Paraguay en 2025 y lo trajeron a México. Está en el penal del Altiplano.
La Fiscalía de Tabasco ha pedido hasta 154 años de prisión por asociación delictuosa, extorsión y secuestro. También hay señalamientos por desaparición forzada. En agosto de 2026, Hernán envió una carta desde la cárcel. Ahí niega ser líder de La Barredora y dice que lo persiguen por razones políticas.
El reportaje de MCCI no prueba que él operará personalmente las gravas. Lo que sí documenta es que su hermano y su sobrino están en el negocio y en las obras.
Permisos de explotación para Aspasur

En abril de 2019, Conagua autorizó a Aspasur sacar hasta 41 mil 580 metros cúbicos de grava al año en un predio llamado El Plomo, a orilla del río Tacotalpa. El lugar está cerca de la carretera Graciano Sánchez–Villa de Tapijulapa, a 2.7 kilómetros de Villa de Tapijulapa. En diciembre de 2020 llegó un segundo permiso.
En conjunto, las dos autorizaciones cubren la explotación de 44 mil 600 metros cúbicos de material pétreo en esa zona. La empresa también pidió usar cinco mil metros cuadrados de zona federal para guardar material y poner una trituradora. Esos permisos se suman a otras 10 concesiones dadas antes a Aspasur y a Reger de Tabasco, otra empresa en la que participan integrantes de la misma familia.
El material terminó en las 2 obras más ambiciosas de AMLO
Entre octubre de 2019 y diciembre de 2021, Raúl Bermúdez Arreola fue responsable de los tramos 4 y 5 del Tren Maya. Raúl es hijo de Humberto Bermúdez Requena, el hermano de Hernán. Aparece como el brazo empresarial del clan en gravas, constructoras y sociedades ligadas a predios junto a los ríos. La investigación señala que la grava y el balasto extraídos en el Tacotalpa se usaron en vías del Tren Maya y también del Tren Interoceánico.
Raúl Bermúdez no terminó bien en ese cargo. Fonatur informó que presentó su renuncia el 30 de noviembre de 2021, en medio de acusaciones de corrupción. En Cancún se le conoció como “Lord Fonatur”. Lo señalaron por prepotencia, por inflar gastos y por usar una residencia de lujo en la zona hotelera. El 5 de diciembre de 2021, el propio Fonatur comunicó su salida.
Los permisos no empezaron con AMLO
Los permisos para Aspasur no comenzaron en el sexenio de AMLO, pero sí se incrementaron. La empresa ya tenía una autorización desde 2010 en Tacotalpa. En 2015 y 2017 recibió otras dos para sacar 201 mil metros cúbicos de arena del río Samaria, en un terreno ligado a Humberto Bermúdez.
Otra empresa del mismo grupo, Reger de Tabasco, fundada por tres hermanos de la familia, obtuvo siete permisos entre 2010 y 2017 para explotar hasta 2 millones 800 mil metros cúbicos de arena en bancos del Samaria, al norte de Villahermosa.
MCCI ya había publicado que la familia Bermúdez Requena se asoció con grandes contratistas de la 4T, que hay ligas con el negocio de apuestas y que redes de factureras en Tabasco usaron domicilios y nombres del mismo entorno. Inteligencia militar, según investigaciones previas, incluso alertó que La Barredora buscaba meterse en negocios alrededor del Tren Maya.
Otros nombres ligados a la red de corrupción
En 1997 se constituyó Gravera Río Puxcatán ante la notaría de Adán Augusto López Hernández. En esa empresa han sido socios Humberto Bermúdez y su hijo Raúl. Adán Augusto fue después gobernador de Tabasco, secretario de Gobernación y hoy es senador. Fue él quien nombró a Hernán Bermúdez titular de Seguridad en el estado.
Humberto Bermúdez también aparece asociado con Manuel Santandreu Hernández. Santandreu preside Grupo Huerta Madre, empresa que cobró 6 mil 344 millones de pesos por preparar el terreno de la refinería de Dos Bocas. El predio El Plomo está en copropiedad entre Humberto y Santandreu. La sociedad entre ambos también se ve en Inmobiliaria y Constructora Samaria y en Grupo Industrial Samaria.

El mismo círculo toca el Tren Maya y Dos Bocas, las dos obras más visibles del gobierno de AMLO en el sureste.
El daño en los ríos de Tabasco
Mientras extraían el material, el daño en los ríos ya estaba documentado. Semarnat y Profepa alertaron desde 2011 sobre riesgo de desequilibrio y daño a recursos naturales. Ha habido por lo menos tres clausuras entre agosto de 2011 y abril de 2026 por ocupación irregular de zona federal y extracción ilícita. La más reciente la aplicó Conagua el 4 de abril de 2026 en el río Samaria. Aun así, las empresas siguieron trabajando.
En un tramo de 10 kilómetros del Tacotalpa, cercano a los permisos más recientes de Aspasur, Mexicanos contra la Corrupción detectó al menos siete puntos de extracción. Ahí se ve deforestación. La superficie tomada para explotar llega a por lo menos tres hectáreas. Sacar grava y arena de un río no es un hoyo pequeño. Se pierde tierra fértil, se tira vegetación, se levanta polvo, se mueve el cauce y se golpean los mantos de agua. Un estudio de CartoCrítica y la Fundación Heinrich Böll describe ese daño como un problema de largo plazo, no como un trámite de obra.

