Desde el área de la Psicología, la restricción del uso de celulares en las escuelas no debe entenderse solamente como una prohibición, sino más bien como una medida de regulación de los estímulos y de recuperación de espacios, manifestó Alejandra Sandoval Maciel, integrante del Colegio de Psicólogos.
Precisó que retirar el celular no regula de manera automática la atención, ni la mejora de la salud mental, ya que la restricción debe acompañarse con una nueva estrategia educativa, enseñarles a los menores la manera en la que pueden gestionar el control, aburrimiento o ansiedad, así como el uso inteligente de la tecnología, por lo que se debe contribuir a la construcción de hábitos digitales saludables.
En este sentido, explicó que lo que se busca en las escuelas es que los estudiantes tengan más atención, convivencia y desarrollo socioemocional.
La especialista indicó que el celular no es el problema, ya que es una herramienta que puede ser de utilidad para aprender, comunicarse y buscar información, sin embargo, se convierte en un problema cuando su utilización es constante, irreflexiva o interfiere con situaciones psicológicas fundamentales como el que se tenga atención sostenida en las clases, una autorregulación y que se deje de tener una interacción muy necesaria de cara a cara, así como la capacidad de tolerar el aburrimiento o la espera.
En este sentido, dijo que desde el punto de vista psicológico, las niñas, niños y adolescentes aún se encuentran desarrollando funciones ejecutivas relacionadas con el autocontrol, la inhibición de impulsos, la planificación y la regulación emocional.
Sandoval Maciel subrayó que un entorno que casi siempre está lleno de notificaciones, redes sociales, videos cortos y recompensas inmediatas, provoca que sea más difícil sostener la atención en actividades que requieren más esfuerzo y paciencia.
A decir de la psicóloga, la escuela va más allá de transmitir conocimientos, puesto que es un espacio para aprender a relacionarse, resolver conflictos, esperar turnos, interpretar emociones de otras personas y la construcción de vínculos.
Finalmente, manifestó que con el uso del celular, durante los recreos cada estudiante permanece aislado frente a su pantalla, con lo que se puede reducir una oportunidad importante para aprender a socializar.
“Psicológicamente puede ser positivo recuperar momentos en el que los estudiantes tengan que interactuar directamente con sus compañeros, jugar, conversar y hasta aprender a estar aburridos, para que se encuentren otras formas de entretenimiento y regulación emocional”, apuntó la psicóloga.

