Se va Roca Rey de San Fermín, en blanco, aunque intacto en su sitio de figura 

Entrega, variedad y trazo bueno del peruano al que la suerte, ahora sí, le negó los triunfos
 
Por Guillermo Leal
 

Una de las plazas “talismán” como ellos le llaman es la de Pamplona para Andrés Roca Rey, un escenario en donde es un triunfador, donde desde novillero ha mostrado sus cualidades y donde año con año ha dejado ver sus avances, hasta ser considerado como una de las importantes figuras del toreo mundial en la actualidad.
Tanto es así, que, de todos, fue el único al que la empresa, la Casa de la Misericordia, le contrató por dos tardes,
Y en ninguna, el destino le hizo un guiño.

Asentado, decidido y muy torero anduvo Juan Ortega toda la tarde.
Asentado, decidido y muy torero anduvo Juan Ortega toda la tarde.


Hubo faenas, variedad, entrega, valor; en fin, todo su repertorio; pero sobre todo actitud, y en ninguno de los cuatro astados que lidió en los sanfermines de 2025, pudo alcanzar el triunfo, ni la comunión con ese público que siempre se ha rendido ante el peruano.
Ayer con su primero tuvo un trepidante inicio con estatuarios lances en los que aguantó un palotazo en el muslo derecho.

Bien estuvo con el capote en su primero Andrés Roca Rey.
Bien estuvo con el capote en su primero Andrés Roca Rey.


Luego de rodillas en los medios con la muleta, pasándose una y otra vez por delante y por la espalda al toro de Jandilla, que fue colaborador, emocionando a los tendidos.
Luego ya de pie, Roca Rey logró momentos de esos en que aprieta a los astados, les baja la mano, los somete y los torea templado y largo.


Alcanzó una faena de buen corte y variedad, la que rubricó de un estoconazo que, aunque entero, no resultó fulminante y después de dos avisos y dos descabellos, de las dos incuestionables orejas que, para muchos merecía, quedó en una cerrada ovación.


A su segundo también lo sometió en un par de tandas, pero el astado, corto de raza no aguantó la mandona muleta del peruano y se vino a menos y hubo que abreviar.
En esta Feria del Toro de Pamplona, Andrés, quiso, pudo, pero el destino no lo dejó.


 
Tampoco sus alternantes Juan Ortega y Pablo Aguado pudieron triunfar.
Ortega lució ese toreo tan fino, de manos sueltas, de figura erguida y personalidad con lo poco que le dejaron sus enemigos, mientras que Aguado, cuya falta de triunfos está siendo preocupante, mostró eso que sabe hacer muy bien, andarle a los toros y esbozar algunos detalles de su toreo templado.


La mayoría del público aplaudió en su despedida a los tres alternantes y queda en espera del encierro de mañana hora de Pamplona, cuando los toros de Pablo Romero corran por las calles para después hacerles frente a una terna experimentada que forman Rafael Rubio “Rafaelillo”, Fernando Robleño y el colombiano Juan de Castilla.
El interés se centra en Robleño quien actuará su última tarde en Pamplona una plaza donde siempre el menudito torero de Madrid ha dado la cara con honestidad.

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