Presentan la “Ley Merlín” con el objetivo de dar mayor protección a las mascotas y evitar el lucro ilegal con estas
Tras el impacto que ha generado el “Pato Merlín” en las redes sociales desde el comienzo del Mundial, han surgido dudas sobre si esto es bueno o malo para el animal, por lo que han presentado la llamada ‘Ley Merlín’.

Esta iniciativa plantea que gran parte de los recursos económicos obtenidos por el uso comercial de la imagen, presencia o comportamiento de un ser sintiente, como es el caso del “Pato Merlín”, sean destinados para su beneficio y bienestar, mejorando la calidad de vida de la mascota, evitando de esta manera la explotación animal.
¿Qué implica la “Ley Merlín”?
Durante la Diputación Permanente, la diputada de Movimiento Ciudadano, Luisa Ledesma, propuso reformar la Ley de Protección y Bienestar Animal de la Ciudad de México con la nueva “Ley Merlín” para especificar que cuando un ser sintiente participe lícitamente en actividades capaces de generar valor económico derivado de su imagen, presencia, comportamiento, habilidades o cualquier otra forma de interacción, deberá privilegiarse, conforme al principio del interés superior de los seres sintientes.
La iniciativa establece que una parte razonable de los beneficios económicos obtenidos por la imagen, presencia, comportamiento o habilidades de un animal deberá destinarse preferentemente a garantizar su bienestar integral presente y futuro.
Para tal efecto, dichos beneficios podrán destinarse, entre otros fines, a su alimentación, atención médico veterinaria preventiva y correctiva, medicamentos, cirugías, rehabilitación, enriquecimiento ambiental, vivienda adecuada, cuidados especializados, recreación compatible con sus necesidades etológicas, atención durante la vejez, emergencias médicoveterinarias y cualquier otra condición necesaria para asegurar una vida digna y acorde con su bienestar integral”, precisa la iniciativa turnada a comisiones para su análisis.
“Ley Merlín” como seguro económico de las mascotas
Durante las últimas semanas, millones de mexicanas y mexicanos conocimos la historia de ‘Merlín’, un pato que, acompañado de una familia trabajadora, conquistó las redes sociales con su carisma, su cercanía con las personas y su presencia cotidiana en espacios públicos.
Tras su aparición, los medios de comunicación comenzaron a entrevistarlo; empresas manifestaron públicamente su interés en trabajar con él; programas de televisión, campañas publicitarias y marcas buscaron acercarse a su familia, lo que dejó al descubierto vacíos en la ley.
Hasta hoy las leyes en nuestra Ciudad de México hablan de proteger a los animales frente al maltrato, frente a la crueldad y frente al abandono, pero ninguna responde una pregunta fundamental: ¿Qué pasa cuando un ser sintiente ayuda a generar valor económico? ¿Debe ese valor traducirse también en mejores condiciones para su propia vida? La respuesta es sí”, señaló la diputada.
La “Ley Merlín” no pretende convertir a los animales en sujetos patrimoniales, ni crear cuentas bancarias, y tampoco pretende limitar la actividad económica.
Lo que propone es algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, profundamente responsable y justo: que cuando un ser sintiente participe lícitamente en actividades capaces de generar valor económico, su bienestar sea siempre la prioridad. Que una parte de los beneficios que ayuda a generar pueda traducirse en mejores condiciones de alimentación, de atención médico-veterinaria, en medicamentos, en rehabilitación, en cuidados especializados, enriquecimiento ambiental, en una vejez digna y, en general, en una mejor calidad de vida”, sostuvo.
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Con información de El Universal


