Impulso a la sostenibilidad: La visión de Aguascalientes para transformar el campo y la educación
En el marco de su reciente gira de trabajo por el interior del estado, la gobernadora de Aguascalientes, Tere Jiménez, reafirmó su compromiso con la modernización y la resiliencia del sector agropecuario. Durante su visita al municipio de Cosío, la mandataria encabezó una jornada de acción integral que vincula directamente la gestión responsable de los recursos naturales con la formación técnica de las nuevas generaciones.
El evento central fue la puesta en marcha de un innovador sistema de tecnificación de riego en las instalaciones de la Escuela Secundaria Técnica No. 9. Esta obra no es un hecho aislado, sino una pieza clave de una estrategia estatal más amplia que busca garantizar la soberanía alimentaria y la seguridad hídrica ante los desafíos climáticos actuales.
Una meta ambiciosa: el uso eficiente del agua
Durante su intervención, la gobernadora subrayó la urgencia de cambiar la forma en que consumimos el recurso hídrico, planteando una meta que define la hoja de ruta de su administración: “De cada 10 litros de agua, nuestro objetivo es recuperar nueve”. Este enfoque de economía circular y eficiencia hídrica es vital para una entidad donde el campo consume una parte significativa de los recursos.
“A todos nos conviene garantizar este recurso para las futuras generaciones; por ello, agradezco a todos los que hacen posible estos programas tanto en las aulas como en los surcos”, enfatizó la titular del Ejecutivo. Con estas acciones, el gobierno busca que el campo pase de ser un sector tradicional a uno tecnológico, donde cada gota sea aprovechada mediante infraestructura de vanguardia.
Educación y campo: una alianza estratégica
El fortalecimiento del sector agrícola requiere talento humano capacitado. Por ello, la estrategia de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agroempresarial (Sedrae), encabezada por Isidoro Armendáriz, ha puesto especial énfasis en la vinculación con instituciones educativas.
A la fecha, el gobierno estatal ha beneficiado a cerca de 13 escuelas públicas con especialidad agropecuaria, equipándolas con sistemas de riego, invernaderos, apoyos pecuarios y el establecimiento de pastos de alta calidad. Este esfuerzo abarca desde secundarias técnicas hasta planteles de nivel medio superior como el Conalep y los CBTAs.
Isidoro Armendáriz destacó la importancia de este modelo de enseñanza-aprendizaje: “Queremos que los hijos de los productores tengan las herramientas para modernizar sus empresas familiares. La educación agropecuaria es el puente hacia un campo más productivo y competitivo”. Además de la infraestructura, la dependencia mantiene una agenda activa con programas como “Apoyo a la Palabra”, el fomento a la reconversión de cultivos para adaptar la producción a climas más áridos, y acciones de sanidad animal, como el control del gusano barrenador, vital para proteger el patrimonio ganadero.
Inversión en el futuro: la visión desde las aulas
Para la comunidad educativa, este respaldo gubernamental representa un cambio de paradigma. El director de la Secundaria Técnica No. 9, Paulo Sergio Velázquez Pasillas, agradeció el compromiso y destacó el impacto pedagógico de las nuevas instalaciones: “La tecnificación no es solo una obra de ingeniería; es una lección de vida. Nuestros estudiantes aprenderán que el desarrollo del campo puede —y debe— ir de la mano con la responsabilidad ambiental”.
Este proyecto permite que los alumnos dejen de ver el campo como un sector de subsistencia y comiencen a visualizarlo como una industria tecnificada, sostenible y llena de oportunidades profesionales. Al trabajar directamente con tecnología de riego, los jóvenes se convierten en agentes de cambio dentro de sus propias familias y comunidades.
Un compromiso compartido
La jornada en Cosío culminó con la entrega de apoyos directos a productores de la zona, consistentes en composta orgánica y recursos económicos destinados a la reconversión de cultivos. La presencia de beneficiarios directos, como J. Dolores Campos Galván y Lamberto Galván Nava, simboliza la alianza entre el gobierno y la sociedad civil para enfrentar los retos del campo.
Con este tipo de acciones, el gobierno de Aguascalientes no solo responde a las necesidades inmediatas del sector rural, sino que siembra las bases para una economía más verde, eficiente y preparada para los retos hídricos del siglo XXI. El campo de Aguascalientes se está transformando, y con él, la educación que prepara a quienes habrán de heredar y trabajar esta tierra.


