Alimentos olvidados en el auto, lonches expuestos al calor o comidas recalentadas varias veces pueden favorecer la proliferación de bacterias y virus, advirtió el Seguro Social en Aguascalientes.
Dejar comida durante horas fuera del refrigerador, exponer los alimentos al calor o recalentarlos varias veces puede terminar en algo más serio que un malestar estomacal.
Médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advirtieron sobre el riesgo de enfermedades gastrointestinales por consumir alimentos contaminados o conservados de manera inadecuada, especialmente durante la temporada de calor.
La doctora Hilda Mónica López, coordinadora de Prevención y Atención a la Salud del Seguro Social en Aguascalientes, señaló que entre las situaciones de riesgo están los alimentos olvidados dentro del automóvil, los lonches expuestos al calor y las comidas que se recalientan en repetidas ocasiones.
La especialista explicó que bacterias y virus pueden proliferar en estos alimentos sin que necesariamente exista una señal evidente.
Pueden parecer en buen estado
El problema es que, durante las primeras horas, estos microorganismos no tienen olor, color ni sabor, explicó López. Basta que un alimento permanezca algunas horas fuera de refrigeración para que comiencen a multiplicarse y produzcan toxinas.
El riesgo aumenta con las altas temperaturas, debido a que aceleran el deterioro incluso cuando la comida aparenta encontrarse en buenas condiciones.
De acuerdo con la doctora, el consumo de alimentos contaminados puede estar relacionado con gastroenteritis, enfermedades diarreicas agudas, salmonelosis, amebiasis intestinal e intoxicaciones.
También advirtió que las complicaciones pueden ser graves entre personas vulnerables, particularmente niños, adultos mayores y quienes padecen enfermedades crónicas.
Durante la temporada de calor suelen aumentar los casos de diarrea, vómito, dolor abdominal y deshidratación, situación que también repercute en ausentismo escolar e incapacidad laboral.
Estos son los síntomas de alerta
Fiebre, dolor de estómago, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y deshidratación se encuentran entre los síntomas más comunes de las infecciones gastrointestinales mencionados por la especialista.
Ante cualquiera de estas manifestaciones, recomendó acudir a la Unidad de Medicina Familiar para recibir atención oportuna.
López también insistió en mantener una adecuada hidratación.
“El agua es como la gasolina del sistema digestivo, la necesitamos para procesar bien los alimentos”, explicó.
Para reducir riesgos en casa, recomendó utilizar agua potable, lavarse las manos antes de preparar y consumir alimentos y mantener limpias las áreas de cocina.
El IMSS informó que brinda atención a enfermedades gastrointestinales mediante consulta externa en unidades médicas, medicamentos de primera línea, sobres de Vida Suero Oral, estudios especializados y atención en Urgencias para casos graves de deshidratación o gastroenteritis.



