El niño que sobrevivió a la masacre de su familia; este escondite le salvó la vida

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La familia del tecladista de Camilo Séptimo fue masacrada por dos sujetos; solo un niño sobrevivió tras esconderse durante horas. Todos los detalles y cronología del caso

Un estremecedor crimen sacudió a la comunidad tras registrarse el asesinato de una familia entera en un penthouse en Atizapán, Estado de México. 

Entre las víctimas se encuentra Jonathan Samuel, de 38 años, tecladista y fundador de Camilo Séptimo, una banda de indie rock; su esposa Ana Paola, de 35 años, quien estaba embarazada de 4 meses; su pequeña hija Sofía, de tres años; la empleada doméstica, identificada como Leida, de 21 años; y una de sus mascotas.

En medio de la matanza, un pequeño niño de tan solo 6 años de edad logró salir completamente ileso de la matanza.

El refugio que salvó al niño de ser asesinado

Mientras el agresor recorría las habitaciones ejecutando a los integrantes de la vivienda con una pistola con silenciador, el menor de seis años reaccionó de manera instintiva al percatarse del peligro extremo.

El niño corrió hacia la habitación principal y se ocultó debajo de la cama, envolviéndose entre sus cobijas para no ser visto. Permaneció en total inmovilidad y silencio durante las horas que duró el ataque, las ejecuciones y el posterior saqueo del penthouse.

Cerca de la medianoche, el niño fue rescatado. Cuando la policía y la Marina lograron ingresar al inmueble tras romper el acceso, los agentes comenzaron a revisar los cuartos. Al escuchar ruidos en una recámara, un oficial gritó: “¡Tengo a un niño, tengo a un niño!”, encontrándolo asustado pero con vida debajo de la estructura.

Cronología de la masacre

Las investigaciones revelaron que el presunto agresor, identificado como Diego Sebastián Rosén Ferlini, era socio y amigo cercano de la víctima. Horas antes del crimen, ambos habían jugado pádel con tranquilidad dentro de las instalaciones del propio conjunto residencial en la zona de Bosques de Amates.

  • 17:17 h: Diego Sebastián ingresa al elevador portando una gorra y una mochila donde ocultaba la pistola con silenciador. Entra al penthouse por invitación directa de Jonathan debido a la confianza previa que tenían.
  • 20:10 h: Se emite la primera llamada al C4 tras el reporte de Freddy, amigo de la víctima, quien llevaba cuatro horas sin saber de él y sospechaba de problemas por deudas.
  • 20:30 h: Los guardias y el amigo tocan a la puerta como “señuelo”. El asesino responde desde adentro haciéndose pasar por Jonathan, pero al no reconocer la voz, salen a buscar a la policía.
  • 22:02 h: Arriban al lugar elementos de la Policía del Estado de México y de la Secretaría de Marina.
  • 23:10 h: Con autorización de la madre de la dueña del inmueble, las autoridades logran abrir el penthouse. Descubren la trágica escena y logran rescatar al menor con vida.

Todos murieron de la misma forma

Los primeros reportes policiales revelaron la saña con la que se cometió el delito. Todas las víctimas se encontraban maniatadas con cinta aislante y presentaban disparos en la cabeza. Sin embargo, no se encontraban en el mismo lugar.

  • Entrada y área de servicio: La primera persona localizada sin vida fue Leída, la trabajadora doméstica.
  • El baño: Dentro de la regadera fue hallado el cuerpo de la madre junto a la pequeña de tres años. En el área se encontraron huellas ensangrentadas de la niña, lo que indica que intentó correr antes de ser alcanzada.
  • Habitación principal: En un sillón junto a la ventana estaba el cuerpo de Jonathan Samuel. Las mascotas: Un perro de la familia fue asesinado en el lugar, mientras que una segunda mascota fue encontrada con vida, postrada sobre el cuerpo de Jonathan en un intento por protegerlo.

Un crimen por dinero

De acuerdo con las declaraciones del detenido y los avances ministeriales, el móvil principal del ataque se derivó de disputas financieras. Aunque en un inicio se habló de un problema por rentas de propiedades en Valle de Bravo por 300 mil pesos, el presunto homicida declaró que exigía el pago de 30 millones de pesos en criptomonedas y una suma en dólares. Mientras ejecutaba a las víctimas, el agresor revisó muebles y cajones buscando los activos.

Ruta de escape y detención

Para ingresar al fraccionamiento, el chófer del agresor, Gerardo Cisneros Bejarano, dejó su identificación oficial en la caseta de vigilancia. Tras cometer el crimen, ambos huyeron a bordo de un vehículo Kia color gris con placas alteradas hacia la Ciudad de México. Gracias al registro fotográfico de la caseta y al rastreo del C4, un operativo conjunto entre la Fiscalía del Estado de México, la Policía de la CDMX y la Marina logró la detención de ambos sujetos entre las 3:00 y las 4:00 de la mañana.

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