Por culpa de Gustavo Petro, Aeroméxico podría sufrir una embestida de Estados Unidos

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El expresidente de Colombia, Gustavo Petro, forma parte de la lista OFAC de Estados Unidos; ofrecerle un servicio como lo hizo Aeroméxico está penalizado

El expresidente Gustavo Petro salió de Bogotá el 30 de agosto en el vuelo AM 762 de Aeroméxico, rumbo a Ciudad de México. Viajó en un Boeing 737, a las 3:55 de la tarde, con pasaporte diplomático y personal de protocolo de la Cancillería. Según confirmó Semana, esa fue su primera salida del país después de dejar la Casa de Nariño el 7 de agosto.

La acción de Aeroméxico de llevar a Gustavo Petro entre sus pasajeros, tal como se exhibe en videos del expresidente sentado en la cabina premium, se encuentra prohibida por Estados Unidos. Esto a raíz de que el exmandatario fuera agregado en la lista OFAC, prohibiéndole a la aerolínea poder ofrecerle un servicio, como parte de los acuerdos bilaterales entre naciones aprobados en 2025.

Qué es la lista OFAC y por qué está Petro

La OFAC es la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Su lista de “Nacionales Especialmente Designados” (SDN), conocida en Colombia como Lista Clinton, agrupa a personas y empresas con las que Estados Unidos prohíbe hacer negocios.

El 24 de octubre de 2025, Washington metió en esa lista a Gustavo Petro, a su esposa Verónica Alcocer, a su hijo Nicolás Petro y al entonces ministro Armando Benedetti. Lo hizo con la Orden Ejecutiva 14059, pensada para castigar a quienes, según el gobierno de Estados Unidos, ayudan a que se produzcan o se muevan drogas ilícitas.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que, desde que Petro llegó al poder, la producción de cocaína en Colombia “se disparó hasta el nivel más alto en décadas”, que los cárteles florecieron y que el entonces presidente “se negó a detener esta actividad”. El Tesoro también lo acusó de dar beneficios a grupos “narcoterroristas” con la política de Paz Total y de aliarse con el régimen de Nicolás Maduro y el Cartel de los Soles.

Petro siempre ha rechazado esa acusación. Dice que es un castigo político de Donald Trump, no una investigación penal. En julio de 2026, Estados Unidos confirmó que, por ahora, no lo va a sacar de la lista, continuando como una persona “bloqueada”. No puede usar el sistema financiero estadounidense ni hacer transacciones con empresas o personas de ese país. 

Por eso, el riesgo es mayor para las empresas como Aeroméxico al ofrecerles sus servicios. Es decir, quien le venda, le preste un servicio o le mueva dinero es visto por Washington como un negocio con alguien que está prohibido en los Estados Unidos.

¿Por qué Avianca dijo que no?

Antes de volar con Aeroméxico, Petro intentó irse con Avianca. No lo dejaron. El expresidente de Ecuador Rafael Correa lo contó en una entrevista con el propio Petro.

Te suspendieron, el ticket lo devolvieron, no permitieron que vueles en Avianca para no ser sancionados en Estados Unidos”. 

Gustavo Petro respondió, seco: “No quisieron”.

Avianca no actuó por capricho. Las aerolíneas comerciales revisan nombres contra la lista OFAC porque vender un asiento a una persona sancionada se considera prestarle un servicio. Y prestarle un servicio a alguien de esa lista es, para el Tesoro de Estados Unidos, una transacción prohibida.

No es la primera vez que Petro vive algo así. En octubre de 2025, cuando todavía era presidente, una empresa se negó a echarle combustible a su avión en una escala en Cabo Verde. Tuvo que desviarse y pedir ayuda a España. Hasta el fabricante de su helicóptero presidencial suspendió el mantenimiento mientras pedía permiso a Washington.

Posible sanción para Aeroméxico

Aeroméxico se enfrenta a una posible sanción debido a que las reglas de la OFAC dicen tres cosas:

  1. Queda prohibido dar fondos, bienes o servicios a una persona de la lista.
  2. Queda prohibido recibir dinero o servicios de esa persona.
  3. Quien viole estas reglas —aunque no sea estadounidense— puede enfrentar multas millonarias, bloqueo de operaciones y hasta sanciones penales si hay conexión con Estados Unidos.

Vender un tiquete de Clase Premier y llevar a Petro de Bogotá a México es, para esa lógica, un negocio. Aeroméxico tiene mucha conexión con Estados Unidos:

  • Vuela a decenas de ciudades de ese país.
  • Delta Air Lines es socia y tiene alrededor del 20% de la compañía.
  • Usa dólares, bancos, arrendadores de aviones, sistemas de reservas y aeropuertos estadounidenses.
  • Ya estuvo en quiebra bajo las leyes de Estados Unidos (Capítulo 11) y sigue atada a ese mercado.

Cuando una empresa extranjera cobra en dólares, usa bancos de Nueva York o tiene socios americanos, Washington puede alcanzarla. No necesita que la aerolínea tenga sede en Miami.

Por eso en redes ya piden a la Embajada de Estados Unidos en Bogotá y al Departamento de Estado que investiguen el vuelo. No es un trámite automático: primero tendría que haber una investigación de la OFAC. Pero el riesgo existe, y Avianca lo midió más que Aeroméxico.

La propia Aeroméxico tiene una política interna de sanciones. En ella dice que no se considera “persona estadounidense”, pero también reconoce que debe cuidar el riesgo de hacer negocios con gente o países sancionados. Llevar en cabina premium a alguien que está en la SDN desde octubre de 2025 choca con esa lógica de precaución.

¿Qué se juega Aeroméxico?

No está decidido que la aerolínea vaya a ser castigada. La OFAC no sanciona en automático. Pero el caso le deja cuatro riesgos claros:

  • Económico. Multas civiles que pueden subir a cientos de miles o millones de dólares por cada operación.
  • Operativo. Problemas para volar a Estados Unidos, usar bancos, pagar arriendos de aviones o mantener la alianza con Delta.
  • Contractual. Cláusulas de “no tratar con sancionados” en créditos, seguros y contratos con socios americanos.
  • Reputacional. Quedar marcada como la aerolínea que sí llevó a quien Avianca no quiso llevar.

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