La economía mexicana depende de 4 pesos más en un kilo de tortillas. Profeco señala que no hay motivo de incremento, pero tortilleros no opinan igual

El costo de la tortilla ha generado un debate entre Gobierno, Profeco, tortilleros y consumidores sobre si debe o no incrementar su costo después de 3 años de mantener el mismo valor. El choque ocurre justo cuando se advierte un posible incremento de entre 2 y 4 pesos por kilo en distintas regiones del país.
El Consejo Nacional de la Tortilla (CNT) advirtió que la cadena de costos, la informalidad y la sobreoferta de negocios hacen “insostenible” mantener sin cambios el precio de la tortilla. Señala que el gas, papel, refacciones, licencias, seguridad social, salarios y otros costos no dejan margen a miles de negocios formales.
Por su parte, el Gobierno señala que no existe justificación para un alza porque el maíz y la harina siguen en niveles bajos.
Los mexicanos señalan que este cambio, por pequeño o grande que sea, no debería permitirse. La tortilla sigue siendo uno de los alimentos más consumidos en México y cualquier ajuste pega directo en la despensa, en la comida del día, en la venta de tacos, guisados, antojitos y en el gasto de hogares que se ven afectados cada vez que la canasta básica y otros servicios incrementan.
El propio CNT calcula un consumo promedio superior a 65 kilogramos por persona al año, cerca de 6 tortillas diarias, con un precio promedio nacional de 24.2 pesos por kilo, aunque hay lugares donde se vende desde 15.75 hasta 31 pesos.
Ni la harina ni el maíz son la razón principal del incremento

El presidente del CNT, Homero López, dijo que el problema no radica en el precio del maíz, el cual “se ha estado manteniendo”, sino en toda la cadena de valor necesaria para producir tortilla, que incluye salarios, impuestos, seguridad social, licencias, dictámenes de protección civil, papel grado alimenticio, refacciones y energéticos.
Ya es insostenible mantener este precio”, insistió.
Afirmar que un aumento de la harina tendría un efecto marginal, de unos 25 centavos por kilogramo, frente a otros costos acumulados en los últimos tres años que sí afectan ya los márgenes de los comerciantes.
Más toritillerías que consumidores

El dirigente señaló que la competencia desleal del sector informal es uno de los principales factores que distorsionan el mercado.
A mí no me cabe que el negocio informal esté terminando con el negocio formal”, expresó López.
En México existen más de 130 mil tortillerías y López estima que al menos la mitad de los establecimientos incurre en prácticas informales y añadió que el país cuenta con cerca de 280% más tortillerías de las que necesita, lo que reduce el volumen de ventas por negocio y afecta la rentabilidad.

Según explicó, vender entre 100 y 180 kilogramos diarios, a un precio de alrededor de 24 pesos por kilo, no deja utilidad si se cumplen todas las obligaciones formales, mientras que a partir de 200 kilogramos diarios empieza a generarse margen.
El dirigente denunció también abusos de autoridad o corrupción local, además de incrementos constantes en insumos como refacciones que suben hasta cuatro veces en el año. Tan solo en los últimos tres años, dijo, han evaluado un aumento del 17% en la cadena de costos.
Un kilo puede costar más de 30 pesos en 2026
Aunque el Consejo no fija precios por cuestiones legales, López consideró que existen condiciones para ajustes regionales. Mencionó posibles incrementos de uno o dos pesos en Ciudad de México y de hasta 4 pesos en algunas regiones, aunque llamó a evitar abusos.
También expresó disposición a colaborar con el Gobierno mediante iniciativas como digitalización y pago con tarjeta.
Frente a ello, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que “no hay ninguna razón” para aumentar el precio de la tortilla, al argumentar que los granos de maíz están en niveles históricamente bajos.
La mandataria instruyó al secretario de Agricultura, Julio Berdegué, a contactar a los sectores con los que se firmó el Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla y dijo que esta semana su gabinete económico se reunirá con productores y vendedores vinculados a ese convenio y al Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC).
En la misma línea, Agricultura y Profeco señalaron que no existe justificación técnica ni económica para un alza y llamaron a no atender versiones falsas sobre los costos del maíz y la harina.
Asimismo, la Cámara Nacional del Maíz Industrializado (CANAMI) y la Unión Nacional de Industriales de la Masa y la Tortilla (UNIMT) ratificaron su compromiso de mantener una producción y distribución eficientes, mientras Profeco informó que monitorea 603 tortillerías en el país y revisa el padrón de negocios de las cámaras firmantes para verificar el cumplimiento de los acuerdos.
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Con información de EFE



