Por Guillermo Leal
Cronista Taurino de JLMNoticias
Emocionante resultó el tercer encierro en las calles de Pamplona, protagonizado por los toros de Victoriano del Río, que lo cumplieron en 2 minutos 23 segundos, provocando muchas caídas, no sólo de corredores, sino de los mismos astados que se tropezaban con la gente.
Ayer fue un joven vasco que sufrió un puntazo en el brazo derecho; esta mañana, un estadounidense que fue herido por asta de toro, pero en el brazo izquierdo, según los servicios médicos de Navarra.

Así se vivió el Tercer Encierro
Hubo 11 solicitudes de traslados a los hospitales de mozos que sufrieron distintas lesiones, algunas óseas.
Tres toros negros y tres castaños formaron, junto a los cabestros, el lote que corrió, por momentos estirado, y en otros divido en tres y tres de los animales bravos.

Durante todo el trayecto de poco más de 800 metros, un cabestro (toro manso) fue el que representó más peligro, porque se puso a la delantera de la manada y fue quitando con su corpulencia y enormes cuernos, a los corredores, a veces, de manera consciente, y en la mayoría, sin esperárselo.
Especialmente hoy, la rapidez del encierro, y la cantidad de gente que había entre el vallado, hubo varios a los que les pasaron por encima los animales, que, trataron de evitar, saltando, a los caídos.

Desde el centro hospitalario de Navarra se informó también que de los siete atendidos en los primeros dos días, incluyendo al primer corneado del martes, fueron dados de alta.
La llegada a la plaza fue encabezada por tres de los astados, luego se les unió el cuarto, y al final, cuando el cronómetro rayaba los 2 minutos 20 segundos, se unieron los últimos dos, para que el tiempo del recorrido se detuviera en el 2’ 23”.

Una vez que los astados de Victoriano del Río descansen en los corrales del coso de La Misericordia, por la tarde, serán lidiados por tres matadores de primera línea, dos de ellos figuras del toreo como Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey; y uno que debutará, David de Miranda, de la mano de su apoderado Enrique Ponce, una figura de época que hace 18 años toreó por última vez en la plaza pamplonica, donde ayer el también debutante Manuel Diosleguarde le brindó una de sus faenas.


