Tras el escándalo que se provocó por el descontento que tuvo un grupo de alumnas del Bachillerato de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (BACHUAA), ante la prohibición del uso de shorts y faldas muy reducidas en el plantel, la situación no trascendió más allá de la vandalización de los baños de mujeres y la manifestación de cinco jóvenes.
Las autoridades universitarias dieron a conocer que las estudiantes que se manifestaron en contra de dicha disposición contemplada en el reglamento nunca se acercaron con el decano del Centro de Educación Media, Ismael García González Cosío, quien en su momento señaló que las jóvenes tenían la puerta abierta para plantear sus inquietudes y poder trabajar en una actualización del código que data de 2006. Tampoco volvieron a realizar otra serie de acciones para mostrar su rechazo a la disposición.
Incluso, dio a conocer que nunca se les prohibió el uso de shorts o faldas, sino que la única instrucción fue que estas prendas no fueran tan cortas, medida que velaba por su seguridad, sobre todo al salir de la institución educativa.
Luego de la efervescencia durante esos dos días en BACHUAA, la situación pudo ser controlada, ya que las jóvenes no volvieron a manifestarse o a realizar cualquier otro acto como muestra de su descontento.
De acuerdo con personal del plantel, los daños en los sanitarios fueron limpiados el mismo día. El decano subrayó que se respeta la libertad de manifestación de la comunidad universitaria; sin embargo, lo que no tenía cabida eran los actos de vandalismo. Asimismo, se les reiteró a las estudiantes que el reglamento no busca criminalizar su forma de vestir, sino establecer lineamientos de presentación.
Finalmente, la autoridad universitaria dejó en claro que el código de vestimenta de 2006 sí requiere una revisión a fondo para adaptarlo a los tiempos actuales, a fin de evitar nuevos desencuentros y garantizar tanto la libertad de las alumnas como la seguridad dentro y fuera del plantel.

