Sarabi Díaz, jovencita hidrocálida, necesita la solidaridad de todos

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Sarabi Gabrielle Díaz Hernández es una joven hidrocálida que enfrenta una lucha contra un tumor considerado como poco frecuente y que se origina en la base del cráneo, por lo que ha llevado a impulsar la colecta solidaria “Ayúdame a costear mi cirugía de cordoma de clivus 1 en 1 millón”, con una meta de 2 millones de pesos.

Dichos recursos también servirán para financiar las siguientes fases de su tratamiento, incluida la protonterapia y un procedimiento que deberá realizarse fuera de México.

Lo que comenzó con la pérdida repentina de audición en un oído, mareos, intensos dolores de cabeza y molestias cervicales marcó el inicio de una búsqueda médica para Sarabi, quien tuvo que poner pausa en su vida profesional en la fotografía, la videografía y la creación de contenido para recibir atención especializada. Con el apoyo de sus seres queridos y de una fundación en Estados Unidos, logró establecer contacto con un neurocirujano en Ciudad de México y trasladarse a la capital para comenzar su tratamiento.

En su primera intervención quirúrgica, los médicos lograron retirar una parte importante de la masa tumoral. Sin embargo, debido a su ubicación y a la cercanía con estructuras vasculares y nerviosas vitales, alrededor de un 30% del tumor permaneció. La cirugía también tuvo consecuencias en su recuperación: la afectación del sexto nervio craneal, relacionado con el movimiento de los ojos, le provocó visión doble, mientras que las placas colocadas en la zona cervical hacen necesario el uso de un collarín durante esta etapa.

Sin embargo, fue necesaria una segunda cirugía para retirar la presencia de tejido tumoral remanente y, en esta ocasión, los médicos abordaron la lesión por vía transoral. De acuerdo con una publicación reciente en redes sociales de su tía, Berenice López, ahora la familia espera conocer cómo responderá su cuerpo después del procedimiento y cuáles serán los siguientes pasos de su atención.

El proceso ha generado gastos que comenzaron con la primera intervención, cuyo costo superó los 1.2 millones de pesos, y que aumentaron con la segunda cirugía. A ello se suman estudios, pruebas, medicamentos, hospitalización y los gastos de permanecer en otro Estado, donde ha sido necesario cubrir alojamiento, alimentación y traslados.

De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI), un cordoma se trata de un tumor de crecimiento lento y, en algunos pacientes, pueden pasar años antes de que se manifieste o sea diagnosticado.

Una revisión publicada en la Revista Mexicana de Neurociencia señala que los cordomas representan entre 0.1% y 0.2% de las neoplasias intracraneales. Alrededor del 35% se localiza en la base del cráneo, mientras que el resto se presenta principalmente en la región sacrococcígea o en la columna vertebral.

La ubicación del tumor es uno de los principales retos para su tratamiento.

Con el propósito de ampliar el alcance de la campaña, sus familiares y amigos han compartido la iniciativa en diversas plataformas digitales. A la par, Sarabí ha documentado su experiencia en sus propios canales, visibilizando los desafíos y la desinformación a los que se enfrentó al comenzar su búsqueda de respuestas médicas.

Hasta ahora, la colecta ha reunido 779 mil 776 pesos, equivalente al 39% de la meta, mediante mil 400 donaciones, por lo que aún restan un millón 220 mil 224 pesos.

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