La presidenta Claudia Sheinbaum se pronuncia ante la intervención en Venezuela destacando que esta “nunca ha traído democracia y nunca ha generado bienestar”.
Durante la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum leyó un posicionamiento oficial por parte del Gobierno de México ante lo ocurrido el pasado 3 de enero en Venezuela, donde una intervención del gobierno de Estados Unidos derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, así como en la muerte de al menos 80 civiles y militares.
La presidenta destacó que la posición del país ante cualquier intervención es “firme, clara e histórica”. Rechazando “de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países”.
Asimismo, la mandataria remarca que “la intervención nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar, ni estabilidad duradera. Solo los pueblos pueden construir su propio futuro, decidir su camino”.
Crecimiento en cooperación, no en intervención
La presidenta señaló en el posicionamiento que el continente se encuentra enfrentando nuevos retos, pero eso no es motivo para someter a un pueblo, tal como lo hizo Estados Unidos.
El continente enfrenta desafíos nuevos. La competencia económica global, particularmente frente al crecimiento de Asia. No se establece con el uso de la fuerza para someter a otros pueblos, sino con cooperación para el desarrollo, inversión productiva, innovación, educación y bienestar social”.
Ante esto, propuso varios ejes para un crecimiento en conjunto, entre los que destacó el respeto pleno y estricto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos; la inversión productiva orientada al desarrollo de infraestructura, energía, transporte, educación, ciencia y tecnología; así como una integración económica regional sustentada en cadenas productivas compartidas y comercio justo.
Sostenemos que el continente americano debe y tiene que avanzar hacia una nueva visión. Una visión basada en la cooperación y no en la intervención”.
Asimismo, la presidenta colocó el bienestar social como el eje central del desarrollo, al advertir que el crecimiento económico que no reduce desigualdades ni pobreza no puede considerarse verdadero progreso.
México sostiene con convicción que americano no pertenece a una doctrina ni a una potencia; el continente americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman”.
Finalmente, cerró citando a Abraham Lincoln y Benito Juárez, destacando que el primero defendía la democracia como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, mientras que Juárez estableció que “el respeto ajeno es la paz”. Algo que aplica tanto para individuos como para naciones y es la visión que defiende México.



