El fraccionamiento también enfrenta un crecimiento poblacional superior al 3% anual y serios problemas de conectividad: hay habitantes que tardan hasta hora y media en llegar a servicios ubicados a pocos kilómetros.
En La Ribera hay una contradicción difícil de ignorar: mientras varias familias viven hacinadas en casas pequeñas, alrededor del 20% de las viviendas del fraccionamiento permanecen deshabitadas.
Así lo señaló Doli Ortiz, directora académica de la Universidad Intercultural para la Igualdad (UNITI), durante el anuncio del inicio de un convenio entre esta institución y el Colegio de Economistas.
Ortiz explicó que el abandono de viviendas no es un asunto menor, pues genera conflictos dentro de la zona que ya son materia de investigación para estudiantes de la UNITI.
“Hay un estado de hacinamiento debido a la forma que tienen las familias en México, al mismo tiempo hay una zona que está totalmente deshabitada, está desocupada”, señaló.
La académica precisó que el fenómeno de casas deshabitadas alcanza al 20% de las viviendas ubicadas en La Ribera.
Una zona que crece a toda velocidad
El problema se desarrolla, además, en un fraccionamiento cuya población aumenta a un ritmo considerablemente mayor que el promedio nacional.
De acuerdo con Ortiz, mientras en México la tasa de crecimiento poblacional ronda el 0.7% anual, en La Ribera se encuentra por encima del 3%.
“Piensen en esta dinámica que va cambiando y cómo va a ir creciendo esa zona, es decir, a tasas del 3 por ciento es algo bastante acelerado”, advirtió.
Cerca en kilómetros, lejos en tiempo
A la falta de ocupación de viviendas y al crecimiento acelerado se suma otro problema: la movilidad.
Ortiz señaló que los habitantes pueden tardar entre una hora y una hora y media para llegar a servicios ubicados a pocos kilómetros debido a la escasa conectividad con la ciudad.
La directora académica describió a La Ribera como una zona que llega a funcionar prácticamente como una “isla” y mencionó el concepto de “fractura urbana” para explicar esa desconexión.
Como ejemplo puso el traslado hacia la Clínica 3 del Seguro Social. Aunque, según explicó, la distancia es de alrededor de cinco kilómetros y un recorrido en automóvil puede tomar no más de siete minutos, las condiciones de movilidad pueden elevar el trayecto hasta una hora o una hora y media.
“Por la forma en cómo está la dinámica es muy complicado llegar a esta zona”, concluyó Ortiz.



